Vive de Acuerdo a tus Posibilidades

Actualizado: 16 de mar de 2020


Este artículo es la tercera parte de la serie "Como ser Millonario" y aunque están escritos de manera que cada uno pueda leerse con independencia de los demás, desde luego que te aportará mucho mas leerlos todos. Puedes consultar en este link la primera parte y aquí la segunda.


Tercer Principio

Vive de Acuerdo a tus Posibilidades


“Hace sólo unos años soñaba con ganar el dinero con el que hoy me muero de hambre”. Anónimo.


¿Cuánta gente conoces que vive a un nivel de vida que parece irreal para su economía? Te aseguro que mucha. La sociedad moderna nos presiona de forma importante para pertenecer y sentirnos parte de algo, aun cuando ese algo no sea conveniente para nuestras finanzas. De hecho, existen dos debilidades humanas relacionadas con este tema y que complican nuestra vida en lo personal y en lo económico; y ambas son derivadas de lo que hacen los demás.


  1. La primera es la envidia. Dicen los filósofos que quien no entiende la envidia no entiende al ser humano. Esta es una aseveración muy fuerte pero desafortunadamente cierta, los seres humanos somos envidiosos y celosos para muchas áreas de nuestra vida. Dependiendo de nuestra circunstancia, la felicidad de los demás puede incluso generarnos descontento y amargura, algo terrible pero cierto para algunos seres humanos. Es común escuchar que es la avaricia lo que mueve a los grandes empresarios e industriales, y aunque esto es correcto en determinadas ocasiones, también es cierto que en muchos casos es la envidia -los celos de ver que los amigos y los conocidos logran más éxito- lo que mueve a estos grandes empresarios. Muchos actos, muchas críticas y muchas cosas son motivadas por celos y envidia, aun cuando quienes cometen estos actos son capaces de racionalizar el porqué de su actuar, en el fondo es esta debilidad del ser humano la que los mueve.

  2. La segunda es la tendencia a buscar la aprobación social, a pertenecer. Es típico que cuando no sabemos cómo comportarnos en determinada situación imitemos a los demás que parecen controlar la situación, lo que nos permite obtener aprobación social y evitar dar la nota, es decir, la incertidumbre en determinadas situaciones nos orilla a buscar la aprobación social. Así también nos dejamos llevar por amigos, familiares, socios y conocidos para actuar de determinada forma; la afinidad y similitud que en muchas ocasiones sentimos con estas personas nos lleva a copiar para sentirnos parte del grupo.


Si quieres ser inmune a estas debilidades humanas evita a la gente que se mueve por envidia, elimínala de tu círculo social y no la frecuentes. Si son parte de tu familia evítalos, frecuéntalos únicamente para los eventos a los que tienes que asistir pero no promuevas una relación más formal con ellos. También evita a quienes buscan imitar a los demás y están en constante búsqueda de aprobación social, ya sea comprando un mejor coche para verse igual que sus vecinos y amigos o haciendo viajes y llevando un estilo de vida que no pueden pagar. Toda esta gente es dañina para ti, es gente tóxica, aléjate de ellos.


En mi familia, por ejemplo, hay de todo. Por esta razón es que no mantengo relación con todos y soy muy cuidadoso para escoger con quienes me relaciono. Sé que parece una exageración y que habrá gente que te hace reír, con quien te lo pasas bien y que sin embargo parece tener estas características, gente que no quieres dejar de frecuentar y que te será difícil alejar de tu vida, pero si sigues mi consejo te garantizo que mejorarás de forma importante tus probabilidades de tener éxito en muchas áreas de tu vida, incluida obviamente la económica.


Cuando yo era pequeño mis padres tenían una posición económica menos privilegiada que la que con los años han conseguido, recuerda que mi padre era albañil y empezó de la nada, sin estudios y sin dinero. Durante mi infancia recuerdo muchos grupos de amigos de mis padres y a sus hijos, con quienes yo jugaba en aquella época. Algunos de ellos siguen siendo amigos de mis padres hoy, varias décadas después, otros ya no. Así también algunos de aquellos niños, hijos de esos amigos de mis padres, siguen siendo hoy mis amigos.


Puedo decirte que el éxito económico de ese grupo de amigos y conocidos que mis padres frecuentaban es muy variado, hay gente que logró un éxito extraordinario y puede ser considerada de la minoría de las minorías, pero también los hay que no tienen nada, así es, absolutamente nada, no tienen una casa propia o una empresa que produzca sin que ellos tengan necesidad de trabajar; gente que después de más de cuarenta años de trabajo no tiene absolutamente nada, no tiene ahorros en el banco, no es propietaria de la casa en la que vive y no tiene empresas o negocios que produzcan sin que ellos tengan que trabajar. Y en el medio está la mayoría, es decir, gente que ha logrado ahorrar algo, que se compró su casa, que tiene participación en alguna empresa o negocio o en su caso suficiente dinero ahorrado para estar tranquila unos meses o años en caso que por alguna razón tuvieran que dejar de trabajar por un tiempo.


Pero lo interesante de esta historia no es el resultado, la verdad es que esto era de esperarse ya que históricamente así ha sido el camino de las minorías que emigran a otros países. No, lo interesante es que durante esos cuarenta años y aun actualmente, aquellos que no tienen nada parecen llevar un estilo de vida idéntico al de la mayoría que logró un éxito moderado; y salvo determinadas excepciones muy destacadas, la mayoría también parece llevar un estilo de vida similar a los que tuvieron mucho éxito, es decir, no importando las grandes diferencias económicas que se formaron con los años entre unos y otros, la mayoría parece vivir una vida equivalente, algo que obviamente no debería ser posible.


La razón es muy simple, aquellos que pueden marcan la pauta y los demás los imitan aun cuando ello signifique un esfuerzo económico importante o incluso a endeudarse. Hace un momento mencioné que todos parecen vivir de forma equivalente salvo excepciones destacadas y esto es así precisamente. Descontando a unos cuantos que están muy por encima de los demás y sostienen un estilo de vida fuera del alcance de la mayoría, el resto se comporta de una forma muy similar.


¿Pero cómo es esto posible?

Esto no sólo es posible, es de esperarse si tomas en cuenta las dos debilidades humanas que ya te he comentado, la envidia y la tendencia a buscar la aprobación social.


Uno de los amigos de mi padre, a quien llamaré Alex para evitar usar su verdadero nombre, estuvo casado durante muchos años, tuvo hijos, varios negocios y lo que parecía ser una vida perfecta. Hoy está divorciado y aunque es un hombre productivo y vive bien porque tiene habilidad para ganar dinero, no tiene ningún respaldo, realmente no tiene nada; si por alguna razón cayera en cama enfermo y no pudiera trabajar durante algunos meses estaría en un aprieto grande, ya que no tiene un apoyo con el que hacer frente a una eventualidad de este tipo, peor aún, no es dueño de la casa en la que vive y pagar la renta es una más de sus preocupaciones frecuentes.


Ahora bien, se viste con ropa de las mejores marcas, come en los mejores restaurantes, tiene un coche de lujo y alquila un departamento en una de las mejores zonas de la Ciudad. Y es precisamente por estas razones que no tiene nada, si en lugar de vestirse con ropa de marca se vistiera con ropa equivalente pero que no fuera de las marcas más caras, si tuviera un coche más sencillo y con un costo de mantenimiento e impuestos más bajo, si en lugar de alquilar en una de las mejores zonas de la Ciudad se fuera a una zona buena pero no tan cara y si no se preocupara por ser visto en los restaurantes de moda en todo momento, este hombre tendría seguramente una casa y dinero ahorrado, estaría en una posición económica mucho más holgada.


Pero en cambio Alex no sólo no tiene dinero ahorrado, tiene deudas en las tarjetas de crédito y con amigos. Para poder llevar el nivel de vida que le gusta aparentar está endeudándose con quién puede, su preocupación no es tener dinero ahorrado, no, su preocupación es no parecer inferior a los demás que empezaron como él hace más de 40 años. Sus prioridades son totalmente incorrectas, prefiere atrasarse en el pago de las deudas que tiene con conocidos y amigos que dejar de visitar los restaurantes que tanto disfruta, prefiere seguir utilizando el mismo coche en lugar de venderlo para comprar uno de inferior categoría y con la diferencia reducir sus deudas. Está viviendo una vida que está totalmente fuera de sus posibilidades y sin embargo no está dispuesto a parar, la presión social, la necesidad de pertenecer y los celos de ver que los demás pueden hacerlo y él no, están nublando su visión.


La película Serpico que protagoniza Al Pacino y que está basada en la novela de Peter Maas, narra la vida de un policía de Nueva York totalmente íntegro, quien a diferencia de sus compañeros no se corrompe, un policía que forma parte de una sociedad corrupta y que debe decidir entre enfrentarse al sistema o ceder y convertirse en uno más. Serpico decide enfrentarse al sistema y exponer la corrupción del sistema de policía. A diferencia de Alex, Serpico no cede a la presión social y no siente envidia al ver que sus compañeros se enriquecen sin esfuerzo alguno, es un hombre íntegro y sabe que lo correcto no debe estar a merced de las necesidades ni de la opinión de los demás.


Y es precisamente para evitar caer en encrucijadas como la de Serpico, para no tener que vivir esa presión de tener que enfrentarse o ceder e imitar el comportamiento de los demás, que te sugiero cortar relación con quienes drenan tus energías con envidias que no construyen, con pláticas vacías que sólo buscan menospreciar el éxito de terceros y ponerlos a ellos en una mejor posición que en la que realmente están, cortar relación con gente como Alex. Este tipo de personas están bien para tomar un café de vez en cuando y ponerte al día con viejos conocidos, pero no para que formen parte de tu círculo cercano de amigos.


La gente como Alex está convencida de que no puede pagar las deudas y sus explicaciones son muy convincentes, siempre están a punto de conseguir el contrato que llevan esperando meses y con el que podrán salir de sus problemas, siempre están cerca. Pero la verdad es que nunca lo hará porque sus prioridades son incorrectas, el prefiere no dejar su coche a pagar las deudas pendientes, prefiere seguir teniendo una señora que le limpie la casa y le planche la ropa a ahorrar lo que gasta en ese servicio y abonar a sus deudas, prefiere seguir viajando a lugares que están fuera de su alcance y así con un sinfín de decisiones que toma a diario y que son las que le impiden enderezar el rumbo, pagar las deudas y empezar a ahorrar. Para él sus necesidades -o lo que parecen sus necesidades debido a la presión social y la necesidad de ser igual que los demás- son primero y después todo lo demás, incluido honrar las deudas que ha contraído.


Ahora quiero platicarte de otro amigo de mi padre. El nombre que utilizaré para evitar usar su nombre real es David. David es un hombre casado y con 3 hijos ya mayores, con carrera y casados o independientes. Al igual que mi padre, David emigró a América durante la misma época, de igual forma se dedicó únicamente a trabajar y tuvo éxito en lo que hizo.


Después de mas de 10 años en México sufrió un asalto en uno de sus negocios y aquel evento le marcó de tal forma que decidió regresar a España, ya con sus 3 hijos nacidos vendió los negocios y volvió a Galicia. Allí emprendió diferentes negocios hasta que finalmente se dedicó al desarrollo inmobiliario, industria en la que tuvo mucho éxito.


David siempre fue conocido por todo el mundo como un hombre poco espléndido, incluso tacaño. Es el tipo de persona que prefiere dividir la cuenta por lo que cada quien ha comido en lugar de hacerlo en partes iguales entre el número de comensales, es el tipo de cliente que deja las propinas muy justitas y sólo cuando considera que fue bien atendido; rara vez invita por invitar y sólo lo hace cuando tiene alguna razón para hacerlo, no utiliza joyas lujosas, se viste de forma normal sin usar grandes marcas y tiene coches que cualquier persona de clase media puede comprar. Cuando va a hacer alguna compra de algo que a su juicio tiene un alto precio invierte mucho tiempo en el tema y compara entre las diferentes opciones que hay disponibles, no tiene prisa por comprar y espera siempre el momento correcto, es sin duda un cliente difícil.


Pero a diferencia de Alex, David tiene su vida resuelta. No sólo es dueño de su casa, es dueño de mas propiedades, algunas productivas y otras de placer. Tiene dinero ahorrado suficiente para vivir cómodamente y sin embargo mantiene un perfil bajo y proporcionalmente gasta menos que Alex, quien de hecho no tiene nada. David es una persona que no sólo vive de acuerdo a sus posibilidades, de hecho vive por debajo de sus posibilidades, es decir, es una persona que podría llevar una vida con mayores lujos que los que se da, sin embargo esto es así seguramente porque ha tenido siempre cuidado de vivir por debajo de cómo podría haber vivido.


Con independencia de si estás o no de acuerdo con el estilo de vida de David, -yo no lo estoy-, he decidido ponerlo como ejemplo porque es el otro lado de la moneda de lo que hoy impera en nuestra sociedad, es ese tipo de persona de los que ya quedan pocos, gente que no depende de la aprobación social, gente que por el contrario explota a su favor esas necesidades de pertenecer y de no sentirse menos que los demás. Y aunque nadie necesita llevar un estilo de vida tan reservado como David –con vivir de acuerdo a tus posibilidades es más que suficiente–, es el ejemplo perfecto para hacerte ver el otro lado de la moneda de un personaje como Alex.


Mi familia y yo estamos en el medio, ni somos como Alex ni somos como David. Mantenemos un presupuesto mensual familiar y cuidamos cuánto y en qué gastamos, cuando salimos de viaje comparamos precios y no vamos al primer sitio que se nos viene a la mente, tenemos coches buenos pero no los mas caros. Cuando vamos al supermercado llevamos una lista específica y no compramos lo que nos apetece en ese momento, nuestra ropa es buena y alguna de marca, pero no de las marcas más caras que hay, vivimos con comodidades pero no permitimos que darnos esas comodidades nos lleve a sacrificar lo que nos hemos propuesto como meta de ahorro e inversión para el año, primero ahorramos y después gastamos (más adelante te explico a qué me refiero con esto).


Visto desde la lupa de David seguramente derrochamos demasiado dinero y deberíamos vivir de forma más mesurada y visto desde la perspectiva de Alex somos unos miserables y deberíamos vivir más cómodamente de cómo vivimos, pero visto desde nuestra lupa y desde la que en este artículo te sugiero ver, vivimos de acuerdo a nuestras posibilidades; somos gente que tiene un propósito económico claramente definido y un plan de acción para conseguirlo.


¿Pero cuánto está bien? Es decir, ¿qué es vivir de acuerdo a tus posibilidades?

Para contestar a esta pregunta te enseñaré los ingresos de dos personajes ficticios, ambos exitosos y con buenos ingresos, ambos empleados. Uno de ellos un alto directivo con ingresos altos y otro un vendedor con menores ingresos.



Cómo verás ambos tienen un buen ingreso mensual, aunque desde luego mejor el directivo ya que gana justo el doble que el vendedor. Analicemos los gastos de cada uno de acuerdo a la tabla anterior.



Si bien el directivo gana mucho mas, en realidad sus ingresos no le sirven de nada porque ahorra menos que el vendedor. El directivo es una persona que tiene ingresos altos pero no es una persona rica porque no tiene ahorros, no ha generado ni está generando riqueza!


De hecho, la diferencia es mucho más dramática de lo que parece a simple vista. El directivo gana un promedio de $4,300 pesos diarios y ahorra al mes menos de un día de ingresos, mientras que el vendedor gana en promedio $2,100 pesos diarios y ahorra casi 7 días de ingresos todos los meses.


En 10 años -y 10 años pasan mucho más rápido de lo que te imaginas- el vendedor tendrá ahorrado para poder vivir 2 años sin trabajar, mientras que el directivo tan sólo habrá ahorrado para vivir algo menos de 3 meses sin trabajar.


Cuando te digo que vivas de acuerdo a tus posibilidades me refiero precisamente a esto. ¿De qué te sirve ganar muy bien si al final del día no te queda nada?


Como puedes ver en el último renglón de la segunda tabla, lo que te queda después de gastar lo que ganas es precisamente lo que puedes ahorrar. ¡Pero hay una mejor forma de verlo!


¿Qué pasa si en lugar de pagar primero tus gastos te pagas a ti primero?


Esta pregunta se hizo por primera vez en el libro El Hombre mas rico de Babilonia, aunque el concepto lo evolucionó Robert Kiyosaki en su libro Padre Rico Padre Pobre, un libro que todo el mundo debería leer. ¿Qué significa pagarte a ti primero? La mayoría de las personas van gastando cada mes según sus necesidades, es decir, pagan a quien les vende la comida, a quien les vende la ropa, a quien les da luz y agua en casa y así con un sinfín de gastos; y si al final les queda algo entonces lo ahorran, pero esta forma es equivocada, lo que todos debemos hacer es tomar una parte de nuestro ingreso mensual y guardarlo, luego entonces con lo que sobra pagar por todos los servicios y gastos del mes. De esta forma no contaremos con el total del ingreso para gastar, sino con la parte que hemos destinado precisamente para gasto después del ahorro.


¡El secreto para vivir de acuerdo a tus posibilidades es primero ahorrar y después gastar!


Recuerda que todo sacrificio que no hagas en el presente será a costa de sacrificios que tendrás que hacer en el futuro. Si te pagas a ti primero y con lo demás gastas, te obligarás a tener una dinámica de ahorro que será infalible.


Toda riqueza empieza por el ahorro. No importa cuanto dinero ganes, si no ahorras no tendrás nada al final del camino. Una persona que gana grandes cantidades de dinero a cambio de su trabajo es un gran generador de dinero, pero no es una persona rica. Una persona rica es aquella que puede vivir sin trabajar, aquella que tiene dinero o propiedades o inversiones o algún tipo de activo que le permita mantener su estilo de vida actual sin tener que trabajar.


Por eso la riqueza empieza por el ahorro. La mayoría de las personas viven de su tiempo, es decir, del trabajo que realizan y por el que reciben a cambio un pago, ya sea como empleado, profesionista o propietario. Siempre y cuando puedas trabajar y haya quien contrate tus servicios, recibirás a cambio un pago por tu tiempo, pero ¿qué pasará cuando no puedas trabajar?, o cuando los servicios que ofreces ya no sean necesarios o sean sustituidos por alguna nueva tecnología.


Grábate estas palabras: Mientras más dinero genero, más debo ahorrar. Mucho se ha discutido a lo largo de la historia sobre cual es el nivel correcto de ahorro y es claro que es más fácil ahorrar cuando se tienen cubiertas las necesidades básicas y los lujos que uno se quiere dar y mucho más difícil o imposible cuando ni siquiera se tienen cubiertas las necesidades básicas.


Si ya tienes cubiertas tus necesidades básicas y además algo extra para darte pequeños lujos entonces está claro que puedes empezar a ahorrar, aun cuando hoy te parezca algo imposible. Desde el principio de la humanidad el hombre ha predicado el ahorro y la mayoría ha hecho caso omiso a este consejo. Las Instituciones religiosas de la mayoría de credos han incluso incluido dentro de sus reglas y preceptos, conceptos como el diezmo y las ofrendas, precisamente como conceptos de ahorro para beneficiarse como instituciones.


Es la conclusión de este autor que toda persona debe ahorrar como mínimo el 10% de lo que gana y conforme aumentan sus ingresos debe aumentar el porcentaje de lo que ahorra en por lo menos la misma proporción en que aumentan sus ingresos. Lo explico a continuación: imagina que ganas $30,000 pesos y ahorras $3,000 pesos (el 10%) y tu sueldo aumenta a $36,000 pesos. Tu porcentaje de ahorro debe aumentar 20% porque tu sueldo aumento precisamente 20%, es decir, tu ahorro ahora será de $4,320 pesos (12% de lo que ahora es tu nuevo sueldo).


¿Por qué? Si tus ingresos aumentaron un 20% (De $30,000 a $36,000), entonces tu ahorro debe aumentar por lo menos también en un 20%, es decir, del 10% que ahorrabas antes ahora debes pasar al 12%. Bajo esta sencilla fórmula crecerás tu ahorro en la misma proporción en la que crecieron tus ingresos y garantizarás tu futuro, ya que con un aumento de un 20% en tus ingresos, conseguirás un aumento de un 44% en tus ahorros.


En conclusión, vivir de acuerdo a tus posibilidades te permitirá ahorrar una parte de lo que ganas y esto hará toda la diferencia entre una vejez cómoda y una complicada y con preocupaciones. A todo el mundo le gusta tener lujos y comodidades, pero es importante aceptar la posición económica en la que te encuentras en las diferentes etapas de tu vida y saber vivir de acuerdo a esa realidad, de lo contrario no podrás ahorrar y como Alex el amigo de mi papá, estarás arriesgando tu futuro.

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