El Ahorro | Parte 1





“Hace algunos años soñaba ganar el dinero con el que hoy me muero de hambre”. Anónimo.

¿Cuántas veces has escuchado esta frase o algo parecido? Es increíble pero así somos los seres humanos para muchas cosas en la vida y con el dinero no es la excepción, pensamos que tan pronto logremos alcanzar un determinado nivel todos nuestros problemas se acabarán, pero una vez que conseguimos el nivel que nos parecía ideal nos damos cuenta que nuestros problemas no han terminado y que seguimos en una situación similar a la que estábamos anteriormente.

La mayoría de las personas aumentamos nuestro nivel de gasto según aumentan nuestros ingresos, de hecho, es común que nuestro nivel de gasto aumente en mayor proporción que en la que aumentan nuestros ingresos, de forma que aunque incluso ganemos más que antes quizá estemos aun más justos para terminar cada mes. Esto no debería de pasar, pero pasa. ¿Cómo es posible? No solo es posible, es una realidad para millones y millones de personas en el mundo.

Prácticamente toda riqueza empieza por el ahorro, ya que aunque hay personas ricas gracias a la lotería y los juegos de azar, así como a circunstancias especiales como la riqueza por herencia o la riqueza por una gran idea o invención, como ha sido el caso para los creadores de Google, Facebook y empresas similares, la vasta mayoría de la riqueza proviene del ahorro.


Si no ahorras no tendrás nada, no importa cuanto ganes, aun cuando sea muchísimo, si lo gastas todo al final no tendrás nada.

En este Blog he hablado mucho del camino hacia la riqueza, de hecho he publicado ya 15 artículos en la serie Como Ser Millonario y este que se sumará a los demás hablará del pilar de la riqueza, el ahorro. Ya he hablado sobre invertir lo ahorrado de forma inteligente, sobre vivir de acuerdo a tus posibilidades, sobre no invertir en cosas que no entiendas y un sinfín de temas de dinero, pero hasta hoy aun no había dedicado un capítulo para el ahorro, así que aquí está.


La mayoría de los ricos no se hicieron ricos por sus grandes ideas, por el azar o por herencia, se hicieron ricos gracias a que fueron capaces de vivir con menos de lo que ganaban. Pareciera que lo más importante es ganar cada día más y más y que con eso será suficiente para alcanzar la riqueza, pero eso es incorrecto. No importa cuanto ganes, aun cuando sea mucho, muchísimo; si no ahorras una parte de lo que ganas, al final no tendrás nada. Esta es una idea simple pero muy profunda.

“Escoge una idea simple y tómatela en serio”. Charlie Munger.

Soy consciente de que ahorrar es mucho más fácil para aquellos que ganan suficiente para vivir a todo lujo y que además todavía les sobra para ahorrar sin grandes esfuerzos, pero esa realidad es únicamente de unos pocos; la mayoría de las personas tenemos que ahorrar un poco de lo que ganamos y eso claro que representará un esfuerzo.


Si no ganas suficiente para tener un estilo de vida digno, es decir, para tener las comodidades básicas cubiertas, como son un techo donde dormir, ropa y calzado para vestir, comida para alimentarse y educación y servicios médicos cubiertos, entonces debes preocuparte primero por buscar un trabajo que te permita alcanzar este nivel básico de tranquilidad, pero si ya tienes estas necesidades cubiertas, entonces ya puedes ahorrar y no hay pretextos que valgan, lo único que necesitas es querer hacerlo.

Si eres de los que piensan que no ganas suficiente para ahorrar y postergas el ahorro hasta que logres ganar un poco más, entonces eres de los que seguramente nunca ahorrará o empezará muy tarde, porque es probable que nunca te alcance como te gustaría, que nunca te sobre dinero para ahorrar, es probable que siempre haya algo que te lo impida. La realidad es que una vez que tienes tus necesidades básicas cubiertas puedes empezar a ahorrar. El ahorro es un hábito y no depende de cuanto ganas, sino de cuanto gastas.

Hay personas que tienen sobrepeso y nunca consiguen perder esos kilos de más, siempre tienen una explicación o un pretexto para decirnos a los demás porque están condenados a ser gordos. Según ellos las dietas no les funcionan, su apetito es distinto al nuestro, en su trabajo el estrés es tan alto que solo comiendo logran tranquilizarse, alrededor de su oficina únicamente hay sitios de comida chatarra, su genética no es la mejor y todo lo que comen parece engordarles, están pasando por un momento complicado en sus vidas y por ahora no pueden atender esta área, etc, etc, etc.


Con el ahorro pasa exactamente lo mismo, existen aquellas personas que no ahorran y que siempre tienen explicaciones para decirse a sí mismos y a los demás por qué, explicaciones que únicamente son convincentes para ellos.

Pero esas mismas personas que dicen que ahorrar es imposible para ellos, que no ganan lo suficiente y que por ahora no pueden pensar en ahorrar, consumen costosas bebidas en la cafetería de moda o compran cajetillas de cigarrillos diariamente, o tienen servicios de tele de paga, o un coche de alto precio por el que pagan un leasing o financiamiento mensual alto, o tienen una señora de planta que les ayuda con la limpieza en casa, o compran relojes, joyas y accesorios y se toman vacaciones con mayor frecuencia de la que deberían, o pertenecen a algún club social por el que pagan una cuota mensual o anual, entre un sinfín de cosas que la gente que dice que no puede ahorrar podría dejar de pagar y empezar a ahorrar de inmediato.

A lo largo de mi vida he visto personas que ganan mucho dinero y ahorran muy poco o nada, y he visto personas que ganando mucho menos son capaces de ahorrar grandes cantidades de dinero todos los meses. La única diferencia entre estos dos tipos de personas es el hábito del ahorro y la capacidad que tienen algunos de pagarse primero a sí mismos y después a todos los demás.


Este concepto de pagarse primero a uno mismo es uno de los pilares de enseñanza de Robert Kiyosaki, conferencista motivacional y autor de libros como Padre Rico, Padre Pobre, con millones y millones de ejemplares vendidos.

Pagarse primero a uno mismo no es más que destinar primero parte de lo ganado al ahorro y vivir entonces con lo que queda. Es decir, en lugar de pagar la luz, el teléfono, el gas, los seguros de los coches, comprar el súper, zapatos, gasolina y los demás gastos normales del día a día de la vida, primero hay que apartar parte de lo que se gana para ahorrar y después con lo que queda hacer todos estos gastos; eso es pagarse primero a uno mismo.


La mayoría de las personas le pagan primero a todos los demás y sólo al final y si es que queda algo se pagan a sí mismos. Si quieres ser rico Págate Primero a Ti Mismo.


¿Cómo te pagas primero a ti mismo? AHORRANDO.

Si crees que comprándote un frappuccino te estás pagando a ti mismo estás equivocado, estás pagándole a la cafetería de turno que ha logrado convencerte de que ese es un lujo que vale la pena darte. Lo mismo con ese coche que vale el doble de otros que pueden ofrecerte un servicio equivalente por mucho menos dinero, y así también con muchos productos y servicios que consumimos y que no hacen más que vaciar tu cartera.


Si destinas un porcentaje de lo que ganas al ahorro pagándote primero a ti mismo y luego entonces con lo que sobra gastas, no importará que lujos quieras darte y en qué quieras gastar tu dinero, ya que primero te has pagado a ti mismo ya tendrás cubierto uno de los pilares básicos del camino a la riqueza, el ahorro, luego entonces con lo que sobra podrás hacer lo que quieras. Durante mi vida he visto que mucha gente entiende la importancia de ahorrar pero no entiende la razón de fondo de por qué hacerlo ni saben hasta dónde ahorrar o en qué momento parar; y eso es tan importante como el concepto de ahorrar en sí mismo. Es muy común que la gente ahorre durante un tiempo y una vez juntada una cantidad de dinero determinada lo gasten todo en un buen coche, en una reparación para la casa, un viaje familiar con el que siempre habían soñado o cualquier otra fantasía que hasta ahora habían pospuesto por falta de recursos.


El ahorro no tiene una fecha límite ni caduca en determinado momento, es un hábito que debes mantener toda tu vida y el cual no debes sacrificar o detener en ningún momento.

Las vacaciones, las reparaciones de la casa, los muebles, los coches, e incluso los gastos en educación y gastos médicos son gastos normales del día a día de nuestras vidas que debemos cubrir con lo que nos queda después de pagarnos primero a nosotros mismos. De nada sirve posponer algunos de estos gastos ahorrando durante un tiempo para después gastar de golpe todo lo ahorrado en una de estas categorías. Lo único que habremos hecho es engañarnos a nosotros mismos durante un tiempo. Algunas personas me han preguntado:

¿Entonces para qué me pago a mí misma si nunca utilizaré ese dinero?


Y mi respuesta es siempre idéntica, claro que lo utilizarás, pero la única forma inteligente de utilizarlo es para que te produzca más dinero sin que tengas que trabajar para ganarlo. No para gastarlo en placeres o lujos de gran tamaño que ahora puedes alcanzar gracias a que ahorraste eliminando placeres o lujos de menor tamaño. No, el ahorro es el pilar básico de la riqueza porque es por donde se empieza, pero una vez que tengas este hábito establecido entonces deberás tener hábitos adicionales que te ayudarán a invertir ese dinero ahorrado.


Si gastas lo ahorrado sin haber generado más, entonces es como si nunca lo hubieras ahorrado, porque finalmente lo habrás gastado sin que te haya servido de nada.

La próxima semana seguiré con este tema, aunque me pondré un poco más técnico porque abordaré el porcentaje de ahorro mínimo recomendado para empezar y cómo deberías aumentarlo conforme vas ganando mas. También hablaré un poco sobre algunos hábitos que nos hacen difícil ahorrar y cómo deberías prevenirte de ti mismo para no caer en ellos. Por ahora te recomiendo leer mi artículo Hábitos Atómicos, que es una breve reseña del libro del mismo nombre de James Clear, ahí verás las 4 etapas que tiene todo hábito y algunas sugerencias sobre cómo sustituir hábitos malos por hábitos buenos.


Por leerme gracias, hasta la próxima.

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