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Coronavirus (COVID-19)

Actualizado: 16 mar 2020

Pertenece a una familia de virus que causan enfermedades respiratorias que van desde la gripa común hasta otras más letales como el MERS (Síndrome respiratorio de Oriente Medio) y el SARS (Síndrome respiratorio agudo grave). El actual se conoció inicialmente como Novel Coronavirus porque es una nueva cepa. Los Coronavirus son zoonóticos, es decir, se transmiten entre animales y personas. De hecho hay otras cepas de Coronavirus que circulan en animales pero nunca han afectado humanos. La razón de llamar COVID-19 al actual se debe a que se registró por primera vez en el año 2019 y las siglas son la abreviación en inglés de las palabras Enfermedad del Coronavirus.


Los virus y las enfermedades que estos causan normalmente tienen diferentes nombres, por ejemplo el virus VIH causa la enfermedad del SIDA; y en este caso no es diferente. El virus ha sido llamado SARS-CoV-2 y la enfermedad que causa COVID-19. El nombre escogido para el virus fue este porque está genéticamente relacionado al Coronavirus que causó el brote de SARS en 2003. Aun así, la Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés) ha decidido comunicarlo al mundo como COVID-19, tanto como nombre para el virus y nombre para la enfermedad. ¿La razón? Que es muy posible que la referencia al nombre SARS causaría psicosis en Asia.


¿Cuáles son los riesgos de contagiarse?

Desde luego que el mayor riesgo es la muerte. Hasta este momento no existe una vacuna para prevenir el contagio del COVID-19, además que al ser un virus no responde a los antibióticos. La mayoría de los medicamentos que tomamos para los virus son para potenciar al sistema inmunológico y para atenuar los síntomas mientras esperamos que el cuerpo luche contra la enfermedad. La tasa de mortalidad del COVID-19 aun no puede ser calculada adecuadamente porque muchos de los primeros casos aun están activos y eso hace que los cálculos no puedan ser adecuados ya que estarían tomando en cuenta a todos los contagiados y no solamente a los casos ya con algún resultado, pero hasta este momento los expertos estiman que será del 2%, es decir, 2 de cada 100 personas contagiadas morirán.


Al momento en el que estoy puliendo los puntos finales de este artículo -domingo 1o de marzo por la noche- la tasa de mortalidad real es mucho peor que este 2% que estiman los expertos. Hasta ahora hay 89,072 casos confirmados y 3,053 muertos, lo que equivaldría a una tasa de mortalidad del 3.4%, pero tomando en cuenta que 40,897 de estos aun no han sido dados de alta, entonces la tasa de mortalidad de los 48,175 casos ya con resultado (positivo o negativo) es mucho más alta. De estos, 45,122 (94%) se han recuperado y 3,053 (6%) han fallecido.*


*Esta información puede ser consultada en el sitio web www.worldometers.info/coronavirus/


¿Qué tan fácil es contagiarse?

Relativamente fácil. Se cree que el virus se propaga en su mayoría cuando la gente está en contacto cercano con personas infectadas, ya sea a través del aire cuando la gente tose o estornuda o a través del contacto físico. El contagio a través de objetos también es posible, ya que al tocar un objeto que también fue tocado por una persona infectada y después llevarse la mano a la boca, nariz u ojos, puede haber contagio, aunque se cree que esto es en mucho menor medida. El COVID-19 tiene además la característica que se esparce de forma comunitaria, es decir, que los casos se vuelven exponenciales en determinadas zonas geográficas aun cuando muchos de los habitantes de esas zonas no hayan estado en contacto con personas infectadas, lo que lo convierte en un virus que fácilmente puede generar una pandemia con graves consecuencias.


¿Qué se puede hacer para prevenir contagiarse?

La verdad poco. Las medidas lógicas son evitar estar en aglomeraciones, evitar los lugares cerrados con mucha gente (transporte público, cines), evitar el contacto humano, usar tapabocas, no llevarse las manos a boca, nariz y ojos y lavarse las manos con mas frecuencia de lo habitual. Tomar estas medidas es necesario y prudente, pero desafortunadamente está lejos de ser infalible. Se me ocurren muchos ejemplos de cosas que pueden pasar fuera de nuestro control, como comer fuera de casa y que quien prepare la comida esté infectado sin aun saberlo o que toquemos un objeto tocado por alguien infectado (un pasamanos, un producto en una estantería en el supermercado, un billete al recibir cambio, etc, etc, etc...) y que nos llevemos las manos a la cara, entre un sinfín de posibilidades de contagio que no nos librarían totalmente del riesgo ni siquiera encerrándonos en casa.

 

A mi juicio en México el panorama es aún peor, primero porque los mexicanos somos muy cariñosos y solemos tener mucho más contacto humano del que se tiene en otras partes del mundo (aquí nos saludamos de mano o beso a diario y nos abrazamos por cualquier cosa) y segundo porque me parece que no estamos preparados para este tipo de situaciones, ni de forma institucional ni cultural.


¿Cómo se puede preparar un país para este tipo de pandemias?

Al igual que en el caso de las personas, para los países hay muy pocas cosas que se puedan hacer, pero desde luego, hay que hacerlas.


  1. El primer paso debería ser preparar una circular informativa que indique los protocolos necesarios para atender pacientes con resfriados o síntomas que pudieran indicar un posible contagio de COVID-19. Esta circular debería ser breve, concreta y lo mas clara posible y debería comunicarse a todos los centros de salud públicos y privados lo antes posible.

  2. En paralelo habría que homologar los tests de detección de la enfermedad que se pueden y deben practicar localmente, ya sea el aprobado por la WHO o algún otro que pudiese ser efectivo. Habría que autorizar, en primer lugar que instituciones públicas y privadas puedan realizar estos tests y en segunda instancia que estas instituciones estén preparadas con un número de tests suficientes para poder atender una demanda exponencial de posibles casos.

  3. Después habría que hacerse de medicinas suficientes para tratar los principales síntomas y de cubre bocas, guantes y equipo necesario para evitar el contagio en los centros de salud.

  4. Y finalmente preparar un protocolo de pasos a seguir en caso que la enfermedad se propague de forma importante, en los que desde luego habría que incluir la prohibición de eventos de más de determinado número de personas y hacer revisiones a visitantes del extranjero a través de aeropuertos y puertos de entrada al país, entre otras medidas necesarias que ya están tomando algunos países.


Aquí ya vivimos la pandemia de la Influenza H1N1 en 2009 en la que según datos de la Secretaría de Salud murieron casi 400 personas. La reacción del gobierno y de la gente en aquel momento fue ejemplar e inmejorable y aunque hubo quienes inicialmente dijeron que había sido una reacción exagerada, el paso del tiempo nos mostró que fue la reacción adecuada. Ojalá que el gobierno actual esté preparado -Si se está preparando apenas ahora entonces ya está tarde- para una pandemia similar a la de 2009.


¿Qué preferirías? Estar en Venezuela o en USA durante una pandemia. La mayoría de las personas contestarán que USA. Las razones son muchas, muchísimas, pero principalmente que en Venezuela hay escasez de todo, incluidas medicinas. Y que el gobierno es un gobierno opaco que oculta datos de desnutrición para no lucir tan mal ante su población y ante el mundo, además de que es un gobierno con poca visión económica y con un sentido de planeación centralizada que da muchos mas problemas que beneficios.


¿Y preferirías estar en México o USA? Desafortunadamente la mayoría de las personas bien informadas responderían nuevamente que en USA. Esto porque en México también faltan medicinas -y no porque haya una pandemia, sino en situaciones normales donde no debería haber desabasto-, también hay un sentido de centralización de todas las cosas, es decir, que todo se decida en unas cuantas oficinas y desde ahí se le diga a la gente lo que está bien para ellos. Y también se controla la información e incluso se presiona a la prensa para que lo que se cuente sea lo menos desfavorable posible a ojos de los lectores.


Hace tan sólo unos días comí con una persona del sector de las aseguradoras en México y me contó que el robo a transporte de mercancías ha empeorado mucho en los últimos 12 meses, pero que denunciar los robos está siendo un problema importante para las compañías afectadas. Cuando una compañía sufre un robo de alguna unidad de transporte, ya sea de la mercancía transportada o de la unidad, debe levantar una denuncia ante las autoridades correspondientes para poder reclamar a la aseguradora el pago de la prima asegurada; sin esta denuncia no procede el reclamo a la aseguradora. Pues bien, resulta que algunas autoridades están coercionando a las empresas para que no levanten estas denuncias y así luzcan mejor las estadísticas que reporta la prensa. Esto es algo alarmante y si es o no cierto desde luego no me consta, pero bien dicen que cuando el río suena es que agua lleva.


Así que ahora imagínate si el gobierno pretende controlar la información que recibimos hasta en ese sector que pasará con la información del Sector Salud que está bajo su control total sin ninguna supervisión o contrapeso externo. Me refiero a que es muy posible que los reportes de infectados por el COVID-19 que informe el Gobierno de México sean mucho menores a lo que en realidad esté pasando y así también con los que fallezcan por esta enfermedad, de forma que es probable que no sepamos lo grave de la situación.


Desconozco si la información reportada por el Gobierno de México durante la pandemia de H1N1 en 2009 fue precisa o manipulada, pero si tengo que escoger en que datos confío más -2009 0 2020- me inclino a responder que no confío en ninguno de los datos que reporta el gobierno actual.


Y creo que con la siguiente pregunta entenderás porqué. Si tienes una bomba muy destructiva y se la tuvieras que dar a guardar a algún ejercito en el mundo a cuál se la darías: ¿USA o Irán?, ¿Australia o Korea del Norte, ¿Inglaterra o Rusia?, ¿Canadá o Venezuela? Para demostrar mi punto a propósito he puesto cuatro grupos de opciones obviamente contrastantes. Lo que intento hacerte pensar y concluir es que hay algunas personas y gobiernos que son más responsables y justos aún cuando tienen mucho poder. Yo no me siento preocupado porque USA, Australia, Inglaterra o Canadá tengan armas de destrucción masiva, pero si me siento muy preocupado de pensar que Irán, Korea del Norte, Rusia o Venezuela las tengan.


Con esto no quiero decir que quienes están hoy al frente del Gobierno de México sean iguales a los dirigentes de Korea del Norte o Irán, quienes tienen dictadores o dirigentes sin escrúpulos. No, me refiero a que a lo largo de la historia ha habido y sigue habiendo gobiernos que no valoran adecuadamente las consecuencias indirectas de sus decisiones y eso es precisamente lo que ha generado tantas crisis humanitarias y problemas tan terribles como los que vivieron los rusos y viven actualmente los venezolanos. El Gobierno de México actual no luce tan diferente a estos ejemplos y aunque deseo fervientemente estar errado, lo que veo me dice que desafortunadamente no lo estoy.


En resumen, dudo que en México estemos preparados para enfrentar una pandemia como la que se gesta en este momento en el mundo y dudo que los datos que finalmente informe el Gobierno vayan a ser precisos.

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