No Pierdas Dinero






“Regla no. 1: Nunca pierdas dinero.
Regla no. 2: Nunca olvides la regla no. 1.”
Warren E. Buffett.

Si bien para ser millonario no siempre necesitas tomar una serie de decisiones correctas en tus negocios y tus inversiones, ya que hay quienes logran ser millonarios con sólo una decisión correcta, la mayoría lo hacen o lo han hecho a través de una serie de decisiones, algunas correctas y otras incorrectas, pero en su mayoría correctas o por lo menos no muy incorrectas.


Recuerda que cualquier serie de números multiplicada por cero será igual a cero.


No importa qué tantos aciertos tengas y que tan bien lo hagas año con año, si en algún momento lo arriesgas todo y el resultado es cero, todo lo logrado hasta ese momento se convertirá en un cero.

Como bien dice Charlie Munger: "La primera regla del interés compuesto es: Nunca lo interrumpas innecesariamente."

Si ya leíste o escuchaste mis artículos “Invierte lo ahorrado de forma inteligente Parte 1” y "Invierte lo ahorrado de forma inteligente Parte 2", ya estarás al tanto de quién es Benjamin Graham.


Graham dice que: “Una operación de inversión es aquella que, tras un análisis exhaustivo ofrece la seguridad del capital y un rendimiento satisfactorio. Las operaciones que no cumplan estos requisitos son especulativas”.


Bajo esta definición [la cual suscribo], muchas operaciones de negocios no son inversiones sino especulaciones, aún cuando las personas involucradas en dichas operaciones creen que está invirtiendo.


Para invertir es necesario seguir una serie de pasos que están claramente desglosados en la definición de Graham y que a continuación voy a explorar:


  1. Debes hacer un análisis exhaustivo.

  2. Debes buscar la seguridad del capital - de tu dinero invertido.

  3. Debes buscar obtener un rendimiento satisfactorio.


Nadie debería arriesgar su dinero sin primero hacer un análisis de la opción en la que piensa invertir. Un análisis exhaustivo no es algo complicado, pero es algo que requiere de tiempo y atención, de involucrarse y hacer preguntas, de no dar las cosas por hecho.


¿Leíste o escuchaste mi artículo: No inviertas en nada que no entiendas?

Para invertir en algo primero debes entenderlo y para entenderlo primero debes analizarlo de forma detallada. No te sientas agobiado por las palabras “análisis exhaustivo”, lo único que quieren decir es que debes hacerlo con calma, a conciencia y de forma detallada, pero no que debas saber de cálculo o de fórmulas complicadas con símbolos y letras raras. De hecho yo nunca he dependido de fórmulas complicadas con símbolos raros para decidir en mis inversiones, la mayoría de las veces depende más del sentido común que de fórmulas específicas.


Para analizar algo de forma detallada debes hacer preguntas para entender cómo se puede ganar y perder dinero en la opción en la que piensas invertir, porque todo negocio puede perder dinero, así que pregúntate qué tiene que pasar para que las cosas salgan mal; y una vez que te hayas respondido esa pregunta, entonces pregúntate que tan probable es que eso pase.


Pregúntate también qué tan alineados están los incentivos de las diferentes partes, es decir, preguntas del tipo: si algo sale mal todos perdemos o solo pierdo yo. ¿Soy yo quien más pierde o todos perdemos igual?


El segundo de los puntos de la definición de inversión de Graham es buscar la seguridad del capital. Sobre esto lo primero que necesitas tomar a conciencia es que no hay ni habrá nunca una opción de ganar que sea tan valiosa como para compensar la posibilidad de perderlo todo.


Si existe una posibilidad real de perderlo todo entonces es mejor no entrar, no arriesgarse y no especular con tu dinero. Hay muchas opciones de inversión que prometen la seguridad del capital de una forma sólida, los bienes raíces por ejemplo, es decir las inversiones en propiedades. Las inversiones en bienes raíces difícilmente conllevan el riesgo de perderlo todo, ya que el valor de la tierra y lo que en ella se construye tiende a subir con el paso del tiempo.


Aun así, también en bienes raíces es posible perderlo todo, sobre todo cuando una parte importante de la inversión se hace con dinero prestado, lo cual lleva implícito el riesgo de no poder pagar los intereses y el capital; así como algunas inversiones especulativas en bienes raíces, como lo son las inversiones en compra de tierra en zonas vírgenes que se pretenden urbanizar y desarrollar eventualmente. En este tipo de inversiones el riesgo es alto porque puedes pagar un precio que nunca puedas recuperar si nunca se urbaniza la zona, si el crecimiento de la ciudad se dirige hacia otra área o si se cancelan los permisos y nunca se desarrolla esa área.


En resumen, para invertir debes siempre cuidar primero la seguridad de tu dinero. Recuerda que si el riesgo de perderlo es alto, entonces no es una opción tan atractiva.


El último punto de Graham es que toda inversión debe prometer un rendimiento satisfactorio. Sobre esto recordarte lo que ya te he dicho anteriormente en mi Blog: El mundo no es estático y la economía y los negocios tampoco lo son.


La inflación es una realidad de la vida y cada año que pasa las cosas cuestan más, así que el dinero guardado en una caja de seguridad o en una cuenta que no paga intereses son una mala inversión, ya que aunque ofrecen la seguridad del capital, no ofrecen un rendimiento satisfactorio, sino todo lo contrario, te garantizan que según pase el tiempo tendrás menos poder de compra, es decir, te alcanzará para menos.


Cuando inviertas debes buscar hacerlo en proyectos que ofrezcan un rendimiento que por lo menos sea mayor a la inflación, de lo contrario estarás corriendo riesgos y ni siquiera estarás protegiendo el poder de compra que hoy tienes.


Ahora bien, si tienes varias opciones donde invertir tu dinero y después de analizar las opciones a tu alcance concluyes que hay varias que ofrecen la seguridad de tu capital y que son proyectos que entiendes, te gustan y ofrecen un rendimiento atractivo, entonces tendrás que decidir entre invertir todo en el que mejor te parece o distribuir tu inversión entre varias de las opciones disponibles.


Lo primero que debes analizar para concluir el camino adecuado es valorar si tu atención puede dividirse de forma prudente e inteligente entre varios proyectos y/o si el riesgo de invertir todo en un solo proyecto va de acuerdo a tu personalidad y perfil de inversión.


No perder dinero no es fácil porque los celos, la envidia y en general el deseo de no quedarte atrás de tus amigos y conocidos, te lo harán muy difícil.

A lo largo de mi vida he estado en muchas reuniones donde escuché a gente explicar porque no participaron en determinado proyecto y porque sí lo hicieron en otro. He visto como empresarios exitosos desestiman oportunidades de inversión sólidas e interesantes por el simple hecho de que no prometían la riqueza inmediata, porque no prometían la posibilidad de pegar un home-run y hacer mucho dinero en una sola operación.


Pero tu forma de pensar debería ser justo al revés. Cuando un proyecto prometa algo que sea demasiado bueno, corre y no mires atrás porque es probable que si algo parece muy bueno para ser verdad, sea porque no es verdad.


En los últimos años de la década de los 90’s del siglo pasado y en los primeros años de este siglo hubo una gran burbuja en las bolsas del mundo y principalmente en el Nasdaq en Estados Unidos. Empresas como eToys.com eran la sensación y nadie quería quedarse fuera de la jugada, aun cuando estas empresas perdían grandes cantidades de dinero y no era claro como lograrían rentabilizar sus operaciones. En Octubre de 1999 eToys.com tenía un valor de capitalización de mercado de 8 billones de dólares, dándole un valor mayor que Toys “R” Us, el líder indiscutible de la categoría.


Yahoo.com por ejemplo llegó a tener un valor de capitalización de mercado de 140 billones de dólares en Enero del año 2000; unos años después, en 2017, Verizon la compró por 4.5 billones de dólares (30 veces menos). America Online llegó a valer 222 billones de dólares en Diciembre de 1999; en 2015, nuevamente Verizon, la compró por 4.4 billones [50 veces menos].


Estos son solo algunos ejemplos de los cientos y cientos de empresas que vivieron una suerte similar y que en el camino arruinaron a muchas personas que especularon comprando acciones de estas empresas a precios que no tenían ninguna justificación.


¿Cómo es posible que esto haya pasado?

La explicación está en la naturaleza humana. Los celos y la envidia, -esa necesidad de no ser menos que nuestros amigos-, es la razón principal porque esto ha pasado varias veces a lo largo de la historia y porque seguramente volverá a pasar muchas veces más.


Para explicarte mejor a que me refiero, haz conmigo el siguiente ejercicio:

Imagínate tener una carrera profesional y haber sido de las mejores de tu clase durante la universidad, tener un trabajo estable de buen nivel y vivir en una casa bonita en una zona residencial agradable.


Es 1997, estás casada y tu marido es también un ejecutivo exitoso en una multinacional importante, entre los dos tienen un ingreso muy por encima de la media del país y cada mes ahorran una parte y lo invierten de forma prudente. Tu vecino de enfrente en cambio no estudió nada, trabaja por su cuenta importando mercancía de Asia y aunque durante algún tiempo pasó por una situación complicada, durante los últimos años has visto como está progresando rápidamente. Se ha comprado un par de coches nuevos de alto precio, ha remodelado la casa, luce costosas joyas y viaja frecuentemente.


Un día platicas con él y te cuenta que hace un par de años conoció a un bróker de inversión en una fiesta y que desde entonces su vida es color de rosa. Te cuenta como con unos cuantos miles de dólares ha hecho una fortuna en acciones de empresas como eToys.com, yahoo.com, amazon.com, aol.com, entre otras similares. En la noche tú y tu marido platican sobre el tema y sobre cómo es posible que ese hombre que parece no tener ningún talento y que carece de la educación y habilidad que tú y tu marido tienen esté haciendo tanto dinero.


Unos días después lees en el periódico sobre una maestra de secundaria que renunció a su trabajo para dedicarse a comprar y vender acciones diariamente. La nota del periódico incluye el estado de resultados logrado por la maestra durante el último año, 120%. Así es, esa maestra de secundaria duplicó su dinero en menos de 1 año. Y poco a poco te pones más alerta sobre el tema y empiezas a leer sobre más gente que está haciendo fortunas comprando y vendiendo acciones en la bolsa. Y para colmo, algunos de tus amigos cercanos, aquellos con los que te reúnes los fines de semana para cenar o para ir al cine te cuentan que ellos también están haciendo dinero de forma similar.


La ansiedad empieza a comerte por dentro, cada día que pasa te sientes más infeliz y te cuesta trabajo aceptar que tu no estés haciendo dinero como los demás, cuando a tu juicio tú y tu marido son mucho más capaces que prácticamente todos los que están teniendo tanto éxito; y entonces llega el momento, no puedes más, en la noche platicas con tu marido y juntos toman la decisión de abrir una cuenta de inversión en bolsa para comprar acciones de empresas tecnológicas. Deciden que abrirán la cuenta con poco dinero, finalmente no quieren arriesgar todo por lo que tanto han trabajado.


Unas semanas después de abrir la cuenta las cosas marchan bien, los rendimientos de solo unas semanas ya son mayores a lo que la cuenta tradicional de ahorro da en todo un año; y las cosas solo mejoran y mejoran con el paso del tiempo. Así que unos meses después de haber abierto la cuenta tú y tu marido deciden enviar más dinero a la cuenta de bolsa y dejar lo mínimo en la cuenta de ahorros que hasta ahora habían tenido, finalmente ya llevan varios meses sin ningún contratiempo y la diferencia en rendimiento hace que no tenga ningún sentido tener la otra cuenta.


El tiempo pasa rápido y los rendimientos son espectaculares, todo va para arriba y nada parece parar. Tu bróker te explica que puedes aumentar aún más tus rendimientos si abres una cuenta con margen, es decir, si pides una línea de crédito respaldada con tus acciones, de esa forma tendrás más poder de compra y podrás aprovechar de mayores ganancias. Varios de tus amigos ya lo están haciendo y de hecho están logrando mejores rendimientos que tú precisamente porque están aprovechando su margen y tú no, así que decides aceptar la alternativa y poco a poco vas haciendo uso de ella.


Y entonces llega la tormenta, una mañana te levantas y en el noticiero informan que las bolsas han caído un 8%, revisas tu cuenta y ves que varias de tus posiciones han caído cerca de un 10%, así es, en tan sólo unos minutos estás perdiendo 10% de tu portafolio, ¿pero cómo es esto posible si ayer todo era perfecto? Hablas con tu bróker y te dice que debes estar tranquila, que es normal, que es solo una corrección porque el mercado ha subido mucho durante los últimos meses pero que en unos días las cosas se estabilizarán nuevamente. Tu vecino y tus amigos opinan lo mismo y todos actúan igual, así que decides esperar, finalmente has ganado mucho en los últimos meses.


Al día siguiente tus posiciones vuelven a caer cerca de un 5% y entonces empiezas a preocuparte de verdad, finalmente tienes que responder por la línea de crédito que está precisamente respaldada con tus posiciones.


Cuando todo sube, el crédito hace que tus rendimientos aumenten de forma rápida, es como ponerle turbo a tus inversiones, pero cuando todo baja el resultado es precisamente inverso, el turbo es en sentido contrario y en factor por duplicado. No solo tienes menos, sino que además debes más.

Para mucha gente este ejemplo hipotético es un recuento de los hechos de lo que vivieron en la crisis del .com durante los últimos años del siglo XX y principios del actual. En tan sólo 60 días perdieron dos terceras partes o más de su dinero, y esto en los casos de gente que no tenía margen en sus cuentas, es decir, que no tenía líneas de crédito. Quienes invirtieron con margen lo perdieron todo rápidamente, en algunos casos en tan sólo unas cuantas semanas.


Así que como verás con este ejemplo hipotético, es fácil caer presa de la envidia, de esa necesidad del ser humano de no ser menos que los demás; y es esa naturaleza humana precisamente una de las mayores amenazas que tendrás que enfrentar para no perder dinero.


Hay muchos mas ejemplos igual de dramáticos y algunos que veo se están gestando ya en la época actual, pero de esto ya te platicaré la próxima semana. Por ahora me despido.


Por leerme gracias, hasta la próxima.

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