Una Eulogia para Ramiro





El pasado martes murió mi tío Ramiro, un hombre de 90 años y hasta hace poco más de 1 año alguien con una salud buena. Aunque en estas líneas me refiero a él siempre como tío, en realidad era mi tío abuelo, el hermano menor de mi abuelo. Y si bien mi relación con él fue intermitente y poco frecuente por la distancia (el vivía en España y yo en México), para mí fue una de las personas mayores que mas he querido a lo largo de mi vida.

Su historia es similar a la de mi padre, sólo que comenzó algún tiempo antes precisamente porque era mayor que mi padre. También llegó a México a probar suerte y también lo hizo bien. A diferencia de mi padre el radicó primero en Celaya, Guanajuato y finalmente en Querétaro, Querétaro. Sus inicios fueron en el mundo del mueble, al igual que los de su hermano -mi abuelo materno-. Celaya era en aquella época un territorio virgen, ávido de gente de trabajo y con ideas y mi tío fue uno de los empresarios que aprovechó esas necesidades.

Su éxito empresarial comenzó desde el mundo del mueble y después migró a la hotelería, que como bien sabes si eres de los que me lee con frecuencia, ha sido el negocio de mi familia directa e indirecta por décadas, tanto del lado de mi padre como del lado de mi madre. A diferencia de mi padre y de mi abuelo, mi tío además hizo algunos negocios en España, pero su desarrollo empresarial fue en Celaya y Querétaro.

Su mujer -mi tía Rosa- murió el año pasado hace poco más de 1 año. A partir de ahí mi tío fue otro y aunque la edad desde luego no ayudó, me parece que su deterioro fue mayor por su caída anímica. Mi último recuerdo bonito de él -esos momentos que la mente nos pone frente a los ojos- es en el área de terapia media del Hospital ABC en CDMX durante el invierno de 2019, a pocos meses de que empezara esta pandemia que hoy acecha por todo el mundo.

En aquel momento se estaba recuperando de un tema respiratorio que le generó un cuadro complicado que lo tuvo un largo tiempo en el hospital. De ahí se regresó a España y la recuperación se veía complicada -de hecho ya nunca llegó-. Entre la edad y la baja de ánimo la recuperación se puso cuesta arriba y sí a eso sumamos que desde Marzo el mundo está prácticamente paralizado por el Covid-19, las cartas estaban repartidas y esta última mano que le tocó jugar ya no era buena.

Pero este artículo no es para pintar una imagen triste ni para deprimirse, esta introducción fue sólo para decir en voz alta lo que mi cabeza trae a vueltas desde hace unos días.

El verdadero propósito de este artículo es explorar que significa ser exitoso y cuál o cuáles facetas son mas importantes. Mi tío era un hombre rico y aunque tuvo un matrimonio bonito por más de 50 años, nunca tuvo hijos, así que al final de su vida y con su compañera de viaje ya fallecida, fueron dos sobrinas y un par de personas que durante años trabajaron con él en casa, quienes vieron por él hasta el final. Él fue un hombre querido por muchos y siempre estuvo rodeado de mucha gente, aunque algunos estaban cerca sólo por interés y no por cariño. Desde luego y por fortuna para él, los que estuvieron ahí durante esta etapa final estaban todos sin excepción por cariño, aún cuando algunos de hecho trabajaran para él.

A lo largo de mi vida he escuchado la siguiente frase o alguna variante de ella en infinidad de ocasiones:


“El éxito en la vida no se mide por cuanto dinero tienes ni por cuantas cosas posees, sino por cuanta gente te quiere y admira”.

A Ramiro lo quiso mucha gente y estoy seguro que hay más de uno que ha llorado o que ha sentido que perdió a alguien valioso cuando escuchó que mi tío había muerto. Su éxito empresarial fue grande y eso que durante gran parte de su edad adulta ya no trabajó operativamente, sino que se dedicó a invertir en proyectos encabezados por otros y a llevar una vida tranquila en Galicia, pero su éxito personal y familiar fueron aún mayores. A mí me enseñó muchas cosas, desde deslizar la mano suavemente para contar las costillas a las chicas cuando bailas pegado con ellas -cuidado que esto puede concluir en una bofetada-, hasta ser paciente y pensar con calma antes de actuar cuando sabes que alguien ha hecho algo en tu contra.

Para alguna de mis primas y primos que vieron morir a su padre hace muchos años, fue un padre en muchos aspectos y no es fortuito que algunas de ellas fueran precisamente quienes estuvieran a su lado hasta el final. Nunca pregunté por qué razón mis tíos no tuvieron hijos y aunque he escuchado muchas historias familiares al respecto, en casa desde pequeño me enseñaron que eso es algo que no se debe preguntar y sobre lo que no se debe tener interés, de forma que nunca me preocupé por tomar en cuenta las historias familiares, así que hoy menos que nunca me produce curiosidad. Pero lo que sí me intriga es pensar en por qué no adoptaron, digo, si es que el problema fue que no podían tener hijos.

En cualquier caso parece que a mis tíos no les hicieron falta hijos porque tuvieron sobrinos que para efectos prácticos fueron como sus hijos. No es mi caso, yo tuve y sigo teniendo padres enrollados y presentes, además que soy una generación mas pequeña que mis primos que convivieron en esa forma con él, pero por años lo vi ejerciendo o intentando ejercer la faceta de padre con algunos de ellos. Quizá esta parte de la vida le faltó, quizá no, eso desde luego es algo que solo él sabía.

Yo soy padre y por lo que he visto en mi vida y la de mi gente cercana puedo decirte que salvo contados casos y a menos que cometas errores garrafales, tus hijos son de esas personas que te querrán siempre y que no necesitas impresionar para que quieran pasar tiempo contigo o se sientan como en casa a tu lado. Lograr eso con los demás no es tan sencillo, pero mi tío lo logró con mucha gente, chapó!

Yo desde luego que deseo morir habiendo sido un empresario exitoso como lo fue mi tío, pero sobretodo deseo generar en un gran número de personas sentimientos como los que él me hizo sentir a mí con su partida. QEPD.

Por leerme muchas gracias, hasta la próxima.

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