Ten Autocontrol. Segunda parte.







Una de mis inversiones más exitosas (en porcentaje de rendimiento) fue una inversión en la bolsa en acciones de Office Depot, una cadena de tiendas de consumibles para oficina y papelería. En aquel momento la crisis financiera de los años 2008-2009 estaba en su punto más álgido y mi análisis me decía que la empresa no quebraría, algo que para los mercados no estaba tan claro y por esa razón las acciones estaban muy castigadas.


Mis primeras acciones las compré a mediados de Febrero de 2009 a un costo promedio de USD $1.60 por acción. La acción siguió cayendo y para fin de mes aumenté mi posición comprando acciones a un costo promedio de USD $1.05 por acción. Así es, en tan sólo 15 días ya había perdido el 30% de mi inversión original, pero lejos de asustarme decidí comprar más a un precio que me parecía aún mejor al que había invertido originalmente.


El 9 de marzo, a poco más de una semana de mi última compra y tan sólo 25 días después de que comprara mis primeras acciones en la empresa, la acción tocó su punto más bajo, USD $0.59 (tan sólo cincuenta y nueve centavos por acción), es decir, mis primeras acciones, aquellas que pagué a un costo de USD $1.60 perdían en tan sólo 25 días más del 60% de su valor.


Revisé nuevamente mi análisis original y concluí que nada había cambiado en ese tiempo para que el precio de la acción hubiera caído tan dramáticamente y de forma tan rápida, así que decidí mantener mi posición (la verdad es que debí haber invertido mas).


Mi autocontrol estaba al máximo, obviamente estaba nervioso porque el mundo parecía opinar de forma distinta a mí y eso podía ser un claro indicador de que había cometido un error en mi estimación de valor, pero en vista de que las premisas sobre las que basé mi decisión original no habían cambiado, decidí mantenerme firme y esperar.


Poco a poco las cosas fueron cambiando y para fines de marzo la acción ya estaba en $1.3, alrededor de mi costo promedio por acción. Para mediados de noviembre de ese mismo año ya había bajado la turbulencia en los mercados y cada acción se cotizaba por encima de $6.4, más de 4 veces por encima de lo que yo había pagado y aproximadamente lo que era mi estimación de valor, así que decidí cerrar mi posición y multipliqué mi inversión original por más de 4.5x en tan sólo unos meses.


No te cuento esto para presumirte uno de mis aciertos financieros, finalmente era una posición pequeña y representó una ganancia menor para el total de mi portafolio, además de que a lo largo de mi vida como inversor he tenido también grandes errores. Te lo cuento porque la semana pasada te platiqué de la importancia de eliminar de tu catálogo de posibilidades las actuaciones que suelen sabotearte o que son contraproducentes.


Si no hubiera establecido conmigo mismo el compromiso de eliminar de mi catálogo de opciones el hacer caso a la opinión de los demás y el dejarme llevar por mis miedos y mis emociones, es probable que el miedo que sentí al valorar la posibilidad de perder mi dinero y el sentimiento de ver que quizá me había equivocado en el análisis, me hubieran convencido de vender las acciones, asumiendo una pérdida que hoy está claro era un fenómeno temporal que pudo haberme impedido lograr uno de mis mejores turnos al bate.


Tal como dice Warren Buffett, en el mundo de los negocios y las inversiones es posible dejar pasar la pelota una y otra vez sin tener que batear. A diferencia de los juegos de béisbol donde tienes tan sólo unas cuantas oportunidades al bate antes de ser ponchado, en el mundo de las inversiones puedes dejar pasar la pelota tantas veces como quieras, es decir, no te ponchan por no batear, tan sólo te ponchan cuando bateas mal.


Esto es mágico, es una opción que prácticamente no está disponible en nada en la vida. ¡No pueden poncharte si decides no batear!

Pero para no batear necesitas autocontrol; mucho autocontrol. Conforme tengas éxito en los negocios y en las inversiones te llegarán más y más opciones, se acercará más y más gente a ofrecerte oportunidades de inversión y tendrás acceso a opciones que anteriormente ni siquiera sabías que existían.


Esto es natural y es de esperarse, pero así como la fama afecta a muchas estrellas del mundo del espectáculo cuando las toma por sorpresa o en una etapa de inmadurez, las opciones de inversión también pueden tomarte por sorpresa y si no eres consciente de que puedes y debes decir NO a la mayoría de las opciones que se te presenten, es posible e incluso probable, que cometas muchos errores.


En tus inversiones puedes cometer dos tipos de errores básicos. De comisión y de omisión.

Los errores de comisión son aquellos que cometes cuando inviertes en algo que sale mal porque valoraste erróneamente el proyecto, cuando te equivocas. Los errores de omisión son aquellos que cometes cuando decides no batear y el proyecto resulta un éxito, es decir, cuando no bateas y después te das cuenta que era una gran bola y debiste haber bateado.


Si decides no batear porque tu análisis te dice que así debe ser, pasa y pasa otra vez, no importa que el proyecto resulte un éxito. Así como hay muchas variables que pueden hacer que las cosas salgan mal, también hay otras que en ocasiones hacen que las cosas salgan bien aun cuando tu análisis te hubiese indicado que las probabilidades eran bajas.


No te preocupes por tener errores de omisión si eres disciplinada en tu proceso de análisis. Siempre será preferible obtener un resultado regular o malo con un buen proceso de análisis, que un resultado bueno o muy bueno con un proceso de análisis malo o mediocre.


Con un buen proceso puedes tener mala suerte en alguna ocasión, pero estadísticamente llevarás las de ganar. Por el contrario, con un mal proceso puedes tener buena suerte durante algunas ocasiones, pero estadísticamente a la larga llevarás las de perder.


De hecho, tu autocontrol debe estar a su máximo cuando tengas errores de omisión y vuelvan a ofrecerte invertir en un proyecto similar o se acerque nuevamente contigo la gente que te ofreció ese en el que no participaste y resultó ser un éxito.


Si las premisas en las que basaste tu conclusión original no han cambiado y si las variables de tu análisis eran y siguen siendo correctas, entonces debes volver a pasar no importando que volvieran a ser exitosos en este nuevo proyecto.


Recuerda que toda buena racha de resultados multiplicada por un cero siempre será cero. No importa que lo hagas bien muchas veces, si eventualmente bajas tus estándares mientras las premisas y variables no hayan cambiado, entonces estarás corriendo el riesgo de batear la bola equivocada y poncharte.


El mayor autocontrol que debes establecer antes de invertir tus ahorros es el de ser capaz de ver a los demás tener éxito y saberte paciente y prudente para aceptar que tú no estás dispuesta a correr esos riesgos aun cuando los demás estén teniendo éxito.


¿Recuerdas la historia de la ejecutiva exitosa casada que se dejó llevar por el FOMO de ver cómo su vecino hacía dinero en la bolsa y finalmente lo perdió todo? [Puedes leerla aquí] A eso me refiero cuando te digo que el mayor autocontrol que debes tener cuando piensas en invertir es precisamente el de ser capaz de ver como tus vecinos, amigos y familiares tienen éxito en proyectos que tu consideras de alto riesgo y en los que tu no debes participar.


Estudios realizados por el psicólogo Walter Mischel [Está bien escrito, así se apellida!] con niños en los años 1960s y 1970s demuestran que quienes son capaces de esperar para recibir una gratificación suelen tener más éxito en la vida.

Uno de los estudios realizado a niños entre 7 y 9 años se basó en dar a los niños la oportunidad de escoger entre:

  1. Recibir un premio de inmediato [un malvavisco o galleta principalmente] o...

  2. Esperar unos minutos y recibir dos en lugar de uno.


Años después Mischel realizó un estudio de seguimiento para conocer los resultados que estos niños habían tenido en su examen de razonamiento SAT de admisión a la universidad y el resultado fue revelador. Aquellos niños que habían sido capaces de esperar unos minutos tenían mejores resultados en su SAT que los que decidieron recibir el premio de inmediato.


Es increíble pero la capacidad de ejercer autocontrol sobre una misma puede predecir un mejor resultado futuro en algo tan importante como un examen de razonamiento.


El autocontrol es muy importante para muchas facetas de tu vida, como en el control de tus gastos por ejemplo. Controlar tus gastos es uno de los componentes importantes de la ecuación de la riqueza. Para poder invertir primero tienes que ahorrar, si te gastas todo lo que ganas entonces no tendrás nunca dinero para invertir, no importando cuanto ganes.


También es importante en tus relaciones personales, donde una reacción acalorada o una mala palabra dicha al calor del momento puede lastimar a quién quieres. Para tu salud es lo mismo, si no eres capaz de parar de comer o de beber, puedes terminar por tener problemas de salud por sobrepeso o adicciones que te impidan alcanzar tu potencial.


Si tienes control sobre ti misma, sobre tus actos, sobre tus decisiones y sobre tus reacciones, entonces te garantizo que tendrás las condiciones necesarias para ser una persona exitosa.


Por leerme gracias, hasta la próxima.

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