Ten Autocontrol. Primera parte.






Durante las últimas dos semanas pasadas te he hablado de la importancia de ser racional. Hoy te hablaré del autocontrol, una parte importante de la racionalidad pero que además depende de la fuerza de voluntad y de las circunstancias.


¿Has invertido en bolsa alguna vez?

En el corto y mediano plazo los mercados de valores son como un concurso de popularidad en el que las cosas suben o bajan dependiendo del gusto de los inversores. Las acciones de moda, esas de las que te he platicado antes en este Blog, suben y suben y parecen no tener techo, mientras que las acciones fuera de moda bajan y bajan y parecen no tener piso.


Esto ha pasado una y otra vez a lo largo de los casi 300 años de historia documentada que hay sobre las bolsas. Y seguirá pasando en el futuro una y otra vez.


¿Cómo reaccionarías o cómo has reaccionado cuando la acción en la que invertiste cae y cae y parece no parar de caer?

Si has hecho la tarea y has invertido de forma inteligente, es decir:


  1. Si fuiste racional en tu decisión y entiendes perfectamente en lo que has invertido.

  2. Si lo evaluaste a largo plazo e invertiste con un margen de seguridad, o sea, si obtuviste un valor equivalente o mejor al precio que pagaste, y...

  3. Si las condiciones de tu análisis original no han cambiado,


Entonces que el precio de tus acciones caiga no debería estresarte, por el contrario debería animarte a invertir más porque ahora tienes la oportunidad de aumentar tu posición a un precio más atractivo, lo que mejorará tu rendimiento. En palabras de Brandes:



“Frecuentemente, es necesario tener una gran convicción para ser disciplinado con las inversiones, especialmente cuando el precio de la acción de una compañía en la que tú has invertido cae. Para aquellos que se enfocan solo en el precio, las caídas de las acciones pueden ser emocionalmente devastadoras; peor aún, pueden llevarlos a tomar malas decisiones tales como vender solo porque la acción ha caído.

Algunas personas se enfocan únicamente en cuánto dinero están perdiendo en el corto plazo, sin embargo, para los inversores inteligentes que evalúan el precio de la acción en relación al valor de la empresa, las caídas de las acciones pueden representar tremendos descuentos al invertir. Estos descuentos son precisamente los pilares para crear valor.” Charles Brandes.


Pero esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Cuando pierdes 20 o 30% de lo que tanto trabajo te ha costado ganar y ahorrar, o incluso 50% (como le pasó a quienes invirtieron en Berkshire Hathaway en Marzo de 1999 y para Marzo de 2000 ya estaban prácticamente 50% abajo. Ver imagen siguiente), es difícil mantenerse tranquila y no preocuparse, pero lo que intento decirte es que si has hecho bien la tarea, eso es precisamente lo que debes hacer.



*Berkshire Hathaway tuvo un valor pico de USD $80,300 el 12 de marzo de 1999 y cayó hasta USD $41,300 el 10 de marzo del 2000. Actualmente tiene un valor de USD $400,000.



Actuar con miedo no aportará nada de valor a tu análisis, por el contrario, es probable que nuble tu juicio y te haga actuar de forma irracional. Si no eres capaz de controlar tus emociones y tus reacciones cuando estás bajo presión o cuando las cosas no salen como tú quieres, entonces es posible que tengas malos resultados derivado de tu falta de autocontrol.


Benjamin Franklin solía decir que no se debe comer hasta el cansancio ni beber hasta la exaltación, que no se debe dañar a los demás aun cuando consideres que lo merecen, y que dominar las emociones y las reacciones que tenemos en público es necesario para el éxito en la vida.


Si no eres capaz de controlar tus emociones, si no eres capaz de controlar tus miedos, y si no eres capaz de controlar tus reacciones a lo que pasa, entonces no podrás tener control de ti misma.


“Todo puede serle arrebatado a un hombre, salvo la última de las libertades humanas – el poder elegir su actitud ante cualquier situación, de elegir su propio camino.” Victor E. Frankl.

Es fácil responder de forma acalorada cuando nos sentimos atacados o cuando el diálogo no va por el camino que nos gustaría, pero salvo en contadas ocasiones, esto suele ser poco conveniente. Lo difícil no es contestar a quien nos ataca con voz alta o de forma agresiva, lo difícil no es demostrar nuestro punto a gritos o porque somos los jefes y deben hacer lo que nosotros decimos, no, lo difícil es controlarse y escoger las palabras correctas para demostrar nuestro punto de vista sin necesidad de levantar la voz, sin necesidad de imponernos porque somos los jefes sin responder de forma agresiva.


Y precisamente porque eso es lo difícil es porque muy poca gente lo lleva a cabo. El autocontrol es necesario en muchas áreas de la vida y dependiendo de tu temperamento puede ser algo absolutamente necesario para que tengas una vida social plena y exitosa.


Una forma simple de tener autocontrol es convencerte a ti misma de que determinadas alternativas no están disponibles, es decir, aceptar que son opciones que no existen para ti.


Te explico a qué me refiero. Yo por ejemplo no veo como una opción disponible pegar a mis hijos, para mí esa posibilidad no existe, es algo que está fuera de mi arsenal de posibilidades, de forma que cuando tengo que disciplinarlos o regañarlos por alguna mala actuación, busco otros métodos menos agresivos y más cariñosos con los cuales enseñarles.


Sin duda el método de enseñanza más rápido y sencillo es dar unas nalgadas o una bofetada a los niños, pero eso está mal porque realmente no enseña, tan sólo reprime y rompe el espíritu de los niños, así que aun en ocasiones en que mis hijos se pasan de la raya y hacen cosas inaceptables, no recurro a los golpes porque no importando que tan desesperado esté o que tan difícil resulte controlarlos, sé que esa no es una opción disponible.


Este concepto es tan simple y tan poderoso al mismo tiempo que es increíble que la gente no lo aproveche para un sinfín de áreas de la vida, pero prácticamente nadie lo hace.


Imagínate que tu pareja te pegara, ¿qué harías? Seguramente lo dejarías y dependiendo el caso incluso lo denunciarías. ¿Por qué entonces verías como una opción disponible pegar a tus hijos?


Las únicas razones por las que podrías convencerte de que eso está bien es racionalizando que tus padres así lo hicieron contigo y tú estás bien y finalmente no pasó nada grave porque te dieron unas cuantas nalgadas, o que tú sabes más porque has vivido más años, o porque te has convencido que su capacidad de razonar es inferior a la tuya porque aún son pequeños. Pero ¿qué pasaría si ellos tuvieran la oportunidad de dejarte de inmediato? En ese caso seguramente te controlarías porque no quieres perder a tus hijos.


De esa misma forma puedes pensar en muchas áreas de tu vida y te aseguro que tu autocontrol mejorará aun cuando tu personalidad o tus hábitos actuales no sean tan buenos.


Si quieres dejar de comer helado lo mejor es no comprarlo para no tenerlo disponible en la nevera cuando tus antojos te ataquen. Eso es tener autocontrol con inteligencia. Si te gusta mucho el helado pero tienes unos kilos de más o por alguna razón no debes comer helado, es mucho más fácil que apliques autocontrol al momento de hacer tus compras en el supermercado, a que lo hagas en casa cuando el helado ya está en tu congelador.


“Una onza de prevención vale tanto como una libra de cura.” Benjamin Franklin.

Esta fórmula de eliminar de tu catálogo de opciones las alternativas que sabes no son convenientes es el método que yo utilizo en mis inversiones. Siempre que tomo una decisión de invertir o no invertir, ya sea en una empresa que cotiza en bolsa o en algún proyecto privado, elimino de mi catálogo de posibilidades dos opciones específicas:


  1. La de actuar dependiendo de la opinión de los demás y...

  2. La de dejarme llevar por mi estado de ánimo o mis miedos.


Siempre que hago una inversión me comprometo conmigo mismo a nunca tomar decisiones basado en estas dos variables. Este método me da el autocontrol necesario para ser firme cuando mis amigos opinan diferente o incluso intentan convencerme que estoy cometiendo un error, así como en los momentos en que los mercados entran en crisis y parecen caer y caer de forma dramática por meses y en ocasiones hasta por años, o cuando la acción de la empresa en la que decidí invertir empieza a bajar y bajar mientras todo lo demás parece solo subir y subir, o cuando todo el mundo está haciendo dinero en una determinada inversión en la que yo he decidido no invertir.


Si las premisas sobre las que basé mi decisión se mantienen firmes y si mi estimación de valor no ha cambiado, entonces no tengo porque cambiar mi opinión sobre la inversión que decidí o no hacer de forma racional e informada y no debo permitir que la opinión de los demás o mis miedos influencien mi decisión, es decir, no debo permitirme perder el control.


Parafraseando otra vez a Graham quiero recordarte nuevamente que:


No estarás en lo correcto simplemente porque un gran número de personas estén de acuerdo contigo, ni estarás en lo correcto porque gente importante o reconocida esté de acuerdo contigo. Estarás en lo correcto si las premisas en las que has basado tu decisión son correctas, si tus hipótesis son correctas y si tu razonamiento es correcto. No importa si en el corto plazo el mundo parece opinar lo contrario, recuerda que en el corto plazo el mercado es como un concurso de popularidad, pero en el largo plazo es un concurso de valor.

La próxima semana seguiré con este tema y te hablaré de un par de inversiones en las que tuve un resultado positivo. Por leerme gracias, hasta la próxima.

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