La Psicología del Dinero





Hace unos días terminé de leer “The Psychology of Money” de Morgan Housel, un libro cortito pero con mucha información valiosa y fácil de digerir. El mensaje que transmite es poderoso y simple, una combinación magnífica cuando se trata de enseñar. Junto con el libro “Hábitos Atómicos” de James Clear, estos son los dos mejores libros de “No Ficción” que hasta ahora he leído en el año.

Déjame contarte rápidamente algunos de los conceptos principales del libro, quizá de esta forma te animes a leerlo; y sino por lo menos te habré aportado un poco de lo mucho que el autor transmite en su texto.

De acuerdo a Morgan, los seres humanos pensamos y somos enseñados sobre el dinero en formas que son muy similares a la física (con reglas y leyes) y no como la psicología (con emociones y matices). Las personas vamos adquiriendo creencias y nos hacemos de metas y pronósticos que son diferentes de las de los demás. Y esto no es porque unos sean más listos que otros, sino porque cada quien vive su vida y es marcado por diferentes circunstancias y experiencias.


Tu experiencia personal con el dinero representa algo así como el 0.000000001% de lo que ha pasado en el mundo, pero seguramente más del 80% de como piensas tú del mundo.

Todos creemos que sabemos cómo funciona el mundo, pero en realidad hemos experimentado poquísimo de lo mucho que ha pasado en el mundo. Tal como lo expresó Michael Batnick: “Algunas lecciones deben ser vividas para poder ser entendidas.”

Éxito vs Fracaso

Tanto el éxito como el fracaso son sobrevalorados por la mayoría de los seres humanos. La suerte es un factor en muchos de los resultados, tanto positivos como negativos. La mayoría de las cosas que vale la pena intentar tienen menos de 100% de probabilidades de ser logradas y el concepto riesgo es precisamente lo que pasa cuando terminas en el lado desafortunado de la ecuación.

Imagina que compro una acción y cinco años después prácticamente no se ha movido. Es posible que tomé una mala decisión al comprarla, pero también es posible que tomé una buena decisión que tenía 80% de probabilidades de producir dinero y que sin embargo terminó por caer en el 20% restante.


¿Cómo valoro si fue una mala decisión o sólo experimenté la realidad del riesgo?

Aunque en muchas ocasiones es posible medir ciertas decisiones estadísticamente, en el mundo real y en el día a día, a los seres humanos nos gustan las explicaciones simples. Pero además de eso, nos gusta explicar nuestros errores por cosas ajenas a nosotros, mientras que los errores de los demás los vemos como deficiencias de ellos. Es decir, los malos resultados de otros solemos atribuirlos a malas decisiones, mientras que nuestros malos resultados solemos catalogarlos dentro del lado oscuro del riesgo.

Cuando analizamos los errores de los demás preferimos un análisis simple de causa y efecto: si salió mal es porque cometiste algún error. Pero cuando juzgamos nuestras fallas casi siempre encontramos una explicación que nos quita la culpa.


“Ten cuidado a quién alabas y admiras. Ten cuidado a quien miras hacia abajo y en quién no deseas convertirte.” Morgan Housel.

No asumas que 100% del resultado es atribuible a buenas decisiones o buena ejecución. No todo el éxito se debe a trabajo duro o buenas decisiones y no toda pobreza se debe a falta de compromiso o indolencia.


Hay que saber disfrutar cuándo se tiene suficiente

Muy pocas personas logran en su vida una riqueza de cientos de millones de dólares, pero muchas logran una cantidad suficiente para llevar una vida cómoda y con lujos. Una de las habilidades financieras más difíciles de adquirir es la de lograr que la meta deje de moverse. Es lógico querer más conforme alcanzas tus metas, pero se vuelve peligroso cuando el aroma de tener más -mas dinero, más poder, más prestigio- aumenta la ambición más rápido que la satisfacción.

En este tipo de escenario cada paso al frente mueve la meta dos pasos hacia adelante. Sientes como si te estuvieras quedando atrás y la única forma de emparejarte es corriendo más y más riesgos. El éxito financiero, la felicidad en esta materia se resume a tus resultados menos tus expectativas.

El punto es que el techo de la escalera de la comparación social es muy alto y es prácticamente imposible alcanzarlo porque siempre habrá a quien mirar hacia arriba. La única forma de ganar esta batalla es no peleándola, aceptando que quizá puedas tener mas que suficiente aun cuando sea menos que lo que tienen los que te rodean.


Hay cosas que nunca valdrá la pena arriesgar


“No hay razón para arriesgar lo que tienes por algo que no tienes y no necesitas.” Charles T. Munger.

Tu reputación es invaluable.

Tu libertad y tu independencia son invaluables.

La familia y los amigos son invaluables.

Ser amado por quienes tu amas es invaluable.

La felicidad es invaluable.

Y tu mejor oportunidad de mantener estas cosas es sabiendo cuando es momento de dejar de correr riesgos que pudieran perjudicarte. Saber cuándo es suficiente.


El poder del interés compuesto

81.5 billones de los 84.5 billones que ha conseguido Warren E. Buffett los consiguió después de su cumpleaños 65. Quieres leer un dato aún más difícil de aceptar: 84.2 de esos 84.5 billones (99.6%) los consiguió después de su cumpleaños 50.

Nuestras mentes no están programadas para hacer frente a este tipo de absurdos, pero así funciona el interés compuesto. No te preocupes por hacerte rico con uno o dos batazos, preocúpate por ganar consistentemente con cada inversión y con los años el interés compuesto se hará cargo de lo demás.

Volverse Rico vs Mantenerse Rico

Las buenas inversiones no necesariamente requieren buenas decisiones, en ocasiones requieren de no cometer errores garrafales. Hay muchas formas de volverse rico pero sólo una de mantenerse rico, una combinación de paranoia y vivir con menos de lo que ganas.


Nassim Taleb tiene una frase que define perfecto el concepto de paranoia en las inversiones:


“Jugar con alguna ventaja y sobrevivir son dos cosas diferentes, la primera requiere de la segunda. Necesitas evitar la ruina. A toda costa.”

En toda operación hace falta un margen de error o como Benjamin Graham lo llamaba, un margen de seguridad. Muchas operaciones fracasan no porque se evaluaron mal, sino porque las cosas salieron mas o menos bien en una situación que requería que todo saliera perfecto. El margen de seguridad existe en muchas formas: un presupuesto moderado, un pensamiento flexible o una línea de tiempos holgada - cualquier cosa que te permita dormir bien aun cuando las cosas no salgan perfectas.

¡Esto es diferente de ser conservador! Alguien conservador quizá no corra riesgos, pero alguien dispuesto a correr riesgos debe tener siempre dos factores presentes en la ecuación:

  1. Un margen de seguridad, y...

  2. No arriesgar lo que no puede perder.

Riqueza es lo que no se ve

El dinero tiene muchas ironías pero una de las más importantes es que riqueza es lo que no se ve. Alguien manejando un auto de 1 ó 2 millones de pesos quizá sea rico, pero eso es algo que no sabemos. Lo que sí sabemos es que es alguien que ahora tiene 1 ó 2 millones menos precisamente porque se los gastó en ese coche (o peor aún, 1 ó 2 millones en deudas).


Las personas solemos juzgar la riqueza por lo que vemos porque es la información que tenemos disponible. Las cuentas de banco de los demás normalmente no podemos verlas o conocerlas, así que confiamos en las apariencias para valorar el éxito financiero de los demás, pero la verdad es que la riqueza está en lo que no se ve.

La riqueza son los grandes autos no comprados, las joyas, relojes y accesorios que con los años no adquiriste, así como los boletos en primera clase que dejaste en la mesa, entre un sinfín de cosas que pudiste comprar y no compraste. La riqueza son esos activos financieros que nunca fueron convertidos a cosas que se ven.

Tal como lo dijo Bill Mann: “No hay forma más rápida para sentirse rico que gastar mucho dinero comprando lujos. Pero para ser rico hay que gastar solo el dinero qué se tiene y nunca gastar lo que no se tiene. Es así de simple.”

Libertad, la verdadera riqueza

La más grande representación de riqueza es la habilidad de despertar cada mañana y poder decir, “Puedo hacer lo que me apetezca.”


La gente quiere volverse rica para ser feliz. La felicidad es un tema complicado porque todos somos diferentes, pero si buscamos un común denominador este suele ser que la gente quiere tener control de sus vidas, de su tiempo. La habilidad de hacer lo que quieres, cuando quieres, con quién quieres y por el tiempo que quieres. Esa es la verdadera felicidad y es el mas grande dividendo que el dinero te puede dar.

Estas son sólo unas pinceladas de lo que Morgan Housel explora en su libro, obvio con mucho más detalle y lucidez que la que yo puedo ofrecerte. ¡Te recomiendo leerlo!

Por leerme gracias, hasta la próxima.

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