Conviértete en una Máquina de Aprender | Parte 2





La semana pasada te traje la primera parte de esta tema, enfocando mi exposición en privilegiar la lectura por encima de la televisión, pero hoy me enfocaré en el aprendizaje en lo general.

La educación es un tema que muchas familias dejan al gobierno y sobre el cual ni siquiera se preocupan. En muchos países de América latina la educación pública es mediocre, mala realmente, y es por eso que las escuelas privadas han crecido tanto a diferencia de lo que pasa en USA o países europeos como España, donde la educación pública en los niveles básicos es líder aun por encima de la educación privada. Pero en cualquier caso y con independencia del nivel educativo que ofrezcan las escuelas públicas, nadie debería dejar al gobierno que decida por ellos porque el resultado es precisamente el que se ve en muchos países latinoamericanos, donde el nivel educativo es inferior al de sus contrapartes privadas.

Si la educación que recibes no es tan buena como la que reciben las demás personas con las que tendrás que competir más adelante, entonces debes preocuparte por recortar esa desventaja leyendo constantemente; y si eres de los afortunados que estudia en una escuela privada o vives en un país donde la educación básica es buena y está a la altura de la educación privada, entonces igual preocúpate por aprender cada día más para que aumentes tu ventaja sobre aquellos que estén conformes con lo que aprenden a la mano.

En varias ocasiones he regalado a personas cercanas a mí libros que considero valiosos y prácticamente sin ninguna excepción me encuentro con que no los leen, con que siempre tienen una explicación para decirme porque no lo han leído, ya sea porque están leyendo otro en ese momento y tan pronto terminen piensan ponerse con el que yo les regalé, porque es un tema que no comprenden perfectamente, porque no está dentro de su área de interés o porque no están preparados para leer o aprender eso en este momento, entre un sinfín de pretextos y explicaciones que he escuchado de gente cercana a mí cuando les pregunto qué opinan sobre un libro que recientemente les regalé. Pero la realidad es otra, la realidad es que la mayoría de la gente no lee prácticamente nada, principalmente en las culturas latinoamericanas donde se privilegia la interacción social y la televisión por encima de otros medios de entretenimiento.

Pon atención y te darás cuenta que la misma gente que dice no tener oportunidades para salir adelante pierde el tiempo viendo la televisión o tomando cafés y socializando con amigas y amigos en lugar de enfocarse en mejorar en el área en la que pretenden desarrollarse. No desaproveches esta llamada de atención que hoy te hago y ponte a leer, aprende de los libros. Ahora bien, también es posible aprender de las situaciones y de las personas, puedes convertirte en una máquina de aprender si pones atención al todo de tu vida. Si eres cuidadoso te darás cuenta que puedes aprender muchas cosas en situaciones donde otros no aprenden nada.


“Nunca te acostarás sin aprender una cosa más.” Mi abuelo Adolfo.

Esta frase es de uno de mis abuelos y aunque no recuerdo haberla escuchado de él, mi madre me la enseñó y repitió muchas veces a lo largo de toda mi vida. Mi abuelo murió cuando yo era aún muy pequeño, de hecho mentiría si digo que lo recuerdo perfectamente, porque la verdad es que sólo recuerdo algunos pocos momentos específicos en que estuve con él, pero sus enseñanzas siguen presentes a través de quienes como mi madre aprendieron de él. Mi abuelo era un buen jugador de ajedrez, pero según me dice mi madre era aún mejor maestro que jugador. Uno de sus hijos, el hermano menor de mi madre, fue campeón en varios torneos a nivel infantil y varios de mis primos en España lo fueron también, incluso a nivel regional, y todos sin excepción aprendieron de él y con él.

Busca dentro de tu círculo de familiares, amigos y conocidos a personas que tengan esta capacidad innata de enseñar. Aprender es más fácil que enseñar, tan sólo necesitas tener el deseo y enfocar tu esfuerzo en conseguirlo, pero enseñar no depende sólo de un deseo y de invertir tiempo haciéndolo, para enseñar es necesario tener talento, paciencia y capacidad de valorar las fortalezas y debilidades de las personas a las que se pretende enseñar, de manera que puedas explotar las áreas de oportunidad que hay en cada persona. Si cerca de ti hay gente como mi abuelo, gente que es capaz de sacar a la luz la mejor versión de ti, no te despegues de ellos, aprovecha sus conocimientos y absorbe como una esponja todo lo que puedas aprender mientras estén dispuestos a compartir sus ideas contigo.

Si eres madre o padre, enseña a tus hijos desde pequeños que aprender es básico para el desarrollo del ser humano y que nunca dejas de aprender si así lo quieres, recuerda que como decía mi abuelo, si pones atención, si así lo quieres, nunca te acostarás sin aprender una cosa más. Y si aún no eres padre o madre, entonces enfócate en aprender de tus socios, de tus maestros, de tus padres, de tus familiares y amigos y en general de la gente, todo el mundo tiene cosas que enseñarte, todo el mundo, aun esas personas de las que piensas no puedes aprender nada.

Para ser una máquina de aprender lo único que necesitas es un deseo ferviente de saber más y más, de no estar conforme con lo que ya sabes. Mi padre, por ejemplo, tiene una gran capacidad de aprender; y aunque prácticamente no lee nada [algo que me gustaría fuera diferente], tiene una habilidad innata para aprender de los errores y aciertos de los demás. Donde mucha gente solo ve casualidades y circunstancias sin relación, mi padre encuentra motivos y razones, algo que es prioritario para aprender de forma vicaria, es decir, experimentando en cabeza ajena y no en la propia. Esto lo aprendió desde pequeño; de hecho, en nuestra familia siempre hay refranes para explicar el porqué de las cosas y siempre hay ejemplos e historias que contar.

El mundo de los negocios, por ejemplo, utiliza un lenguaje sencillo y al alcance de todas las personas, el lenguaje de la contabilidad; preocúpate por aprender por lo menos lo básico para poder leer un balance general y un estado de resultados y entender conceptos como margen bruto, utilidad, activos, pasivos y valor en libros, entre otros.

Si no entiendes el lenguaje de la contabilidad no puedes pretender analizar de forma inteligente una posibilidad de inversión y deberás depender de lo que te cuente un asesor que pudiera no tener los incentivos alineados contigo. El camino hacia la riqueza es simple, pero es un camino basado en el aprendizaje constante y esto es solo un paso más de los muchos pasos que debes dar hacia el conocimiento. Te recuerdo nuevamente esta frase de Charlie Munger:

“En toda mi vida no he conocido a nadie sabio que no lea todo el tiempo, a nadie, cero.”

Independientemente de la profesión en la que estés debes aprender sobre un sinfín de disciplinas para que puedas hablar el lenguaje de las diferentes facetas de la vida. El mundo de las inversiones tiene un lenguaje llamado contabilidad y si quieres sobresalir en ese mundo debes conocer ese idioma. Leer el reporte de resultados de una empresa es algo simple si sabes qué buscar y si sabes leer los números y datos de importancia, pero puede ser muy complicado si ni siquiera puedes interpretar la información que contiene. De hecho para alguien que entiende ese idioma puede ser algo tan sencillo como leer una carta, pero para alguien que no habla esa lengua puede ser tan complicado como leer un documento en un idioma que no conoces.

Los libros son el camino mas simple y rápido para aprender y experimentar en cabeza ajena, pero no son la única forma. Observar es una de las características básicas para aprender, si observas cuidadosamente cómo actúan las personas a tu alrededor entenderás por qué algunas personas logran dirigir sin tener que gritar o hablar fuerte y porque otras aun gritando no logran que les hagan caso.


Los mejores directores técnicos en el mundo de los deportes y los mejores deportistas son normalmente aquellos que se observan a sí mismos de forma detenida y que a su vez observan cuidadosamente a sus competidores.

Cuando te enfoques en observar, no te enfoques solo en abrir tus ojos más grandes o en mirar hacia todos lados, eso no servirá de nada. Observar no es igual que mirar, observar es examinar detenidamente lo que se mira. Hay una infinidad de ejercicios que puedes practicar para mejorar tu capacidad de observar, por ejemplo observa que ropa utilizan tus compañeros de trabajo cada día y qué tan seguido la repiten, esa información que parece no tener importancia te permitirá entender que tanto se preocupan por su imagen, que tanto gastan en vestirse y que tipo de ropa y colores utilizan. Toda esta información pareciera no tener importancia, pero es información que puede ayudarte a entender quienes gastan más de lo que deberían en su ropa o quienes gastan menos y podrían enfocarse en tener un mejor aspecto, te permitirá etiquetar a la gente que te rodea de una forma determinada y eso puede ayudarte hasta para saber a quién pedir un consejo sobre cómo vestir para un evento específico.


Ralph Waldo Emerson y Russell H. Conwell son don autores que debes leer si quieres entender cómo aprender al observar.

Observar es muy fácil una vez que forma parte de tu forma de ser y actuar, pero muy difícil de forma inicial. En realidad todos somos observadores en algunas áreas de la vida, principalmente en aquellas que más nos importan, como las muestras de cariño de nuestros seres queridos y el actuar de las personas con las que nos relacionamos, pero para desarrollar tu capacidad de observar debes salirte de tu zona de confort, debes enfocarte en observar lo que normalmente no observarías. Empieza por analizar por qué algunos lugares tienen mucha gente y otros no, ¿es debido a la ubicación, a la decoración, al precio, a los productos y servicios que ofrecen, a qué se debe? Pon atención, observa detenidamente las diferentes cosas que te rodean y empezarás a aprender y entender cosas que hasta ese momento te son desconocidas.

Cuando de niño observas algo por primera vez te sorprendes, piensa en un niño o una niña viendo por primera vez a un perro, la cara de asombro de los niños es espectacular, al igual que lo son sus caras cuando tocan por primera vez la plastilina o pisan descalzos en la arena o prueban el chocolate. Pero esta capacidad de asombro se pierde unos años después y prácticamente nunca se recupera, los seres humanos perdemos nuestra capacidad de asombro rápidamente, en parte porque conforme crecemos aceptamos que habrá cosas que nos sorprenderán y ese hecho hace que nos sorprendan menos, y en parte porque nos volvemos menos observadores, porque nos concentramos en lo que que queremos lograr y dejamos de poner atención a todo lo que pasa mientras lo hacemos, a diferencia de los niños que se distraen con mucha facilidad y observan prácticamente todo lo que pasa a su alrededor. Cuidado, enfocarse es necesario, prioritario e importante para tener éxito en lo que se persigue, no intento decirte que debes distraerte para aprender, lo que intento decirte es que es importante que desarrolles nuevamente tu capacidad de observar, no será fácil, pero te garantizo que te ayudará a convertirte en una máquina de aprender.

Observar es tan sólo la primera de tres etapas necesarias para dominar una materia. En el libro Mastery de Robert Greene [el cual te recomiendo leer], el autor propone tres etapas para volverte un maestro en una determinada área:

  1. Observación profunda [Esta es la etapa pasiva, por donde empieza todo].

  2. Adquisición de habilidades [Aquí es donde pones en práctica lo que has aprendido observando, pero aún en un ambiente controlado y sin correr riesgos].

  3. Experimentación [Esta es la etapa más activa y en la que llevas al mundo real lo que has aprendido].

Si te vuelves observador evitarás caer en la miopía del hombre con un martillo al que todo le parece un clavo, pero no te quedes ahí, haz lo que propone Robert Greene y a partir de la observación preocúpate por aprender nuevas habilidades y experimentar hasta que formen parte de tu arsenal de posibilidades.

Mientras más amplíes tu horizonte de conocimiento más hábil serás para distinguir diferentes tipos de problemas y diferentes soluciones adecuadas para cada caso. Si te especializas demasiado en un área de negocio, en una industria o incluso en un área dentro de una misma industria, seguramente serás un experto en ese tema, pero tendrás muchas carencias en otras áreas igualmente importantes. Para poder competir de forma adecuada requieres conocer de muchas áreas y no sólo de una, requieres conocer de psicología y reacciones humanas, así como de finanzas y muchos otros temas importantes para tener una serie de modelos mentales que te ayuden en tu toma de decisiones.

Uno de estos modelos mentales es la inteligencia emocional, un concepto trillado y utilizado en un sinfín de aplicaciones, algunas de ellas ni siquiera adecuadas, pero es quizá el área de mayor importancia para el éxito en general. Estudia sobre la psicología humana más que sobre cualquier otra materia, no necesitas un master en psicología para entender al ser humano y para entenderte a ti mismo, pero si necesitas informarte y saber qué sesgos son típicos y cómo evitarlos.

De la misma forma que no necesitas saber el peso exacto de una persona para saber si está gorda o no, no necesitas tampoco un master en psicología para entender a los seres humanos. Preocúpate primero por entenderte a ti mismo y después por entender a los demás, hazte observador de la gente y de las situaciones, lee sobre los temas de vida que te interesan y sobre la materia en la que te desarrollas profesionalmente. Pon atención a lo que pasa a tu alrededor, a cada una de las situaciones de vida que te van pasando, hazte observador y sustituye tu capacidad de mirar por una desarrollada capacidad de observar, te darás cuenta que cada día ignorarás menos cosas y tendrás más y más ventajas sobre las demás personas.

Aprender puede ser caro, pero debes invertir en esta faceta de tu vida desde una temprana edad y no parar nunca, así es, invertir! El aprendizaje no es un gasto, es una inversión que debes hacer a lo largo de tu vida, pero como toda inversión debes hacerla con inteligencia porque está claro que también puedes invertir equivocadamente en tu proceso de aprendizaje. ¿Cómo? Invirtiendo en cursos o diplomados que no tengan una aplicación práctica en tu vida o endeudándote para asistir a una universidad de prestigio porque el marketing y la publicidad te han convencido de que es el lugar correcto para estudiar, o renunciando a buenas oportunidades laborales porque el horario del curso que pretendes estudiar y tu trabajo no te permiten hacer ambas cosas, entre un sinfín de decisiones que habrás de tomar con inteligencia para que tu inversión en aprendizaje sea una inversión inteligente.

Son varios los proponentes de dividir lo que uno gana en canastas o casilleros y aunque no es algo que yo practico, estoy convencido que para muchas personas puede ser una buena fórmula. Una de las que más me gusta es aquella que propone destinar 5% de lo que uno gana en aprender y aunque yo invierto menos de 5% de lo que gano en esta área de mi vida, principalmente porque baso la mayor parte de mi aprendizaje en los libros y en la observación, me parece que es una fórmula magnífica para que la gente que no disfruta de leer destine una parte de lo que gana para tomar cursos y diplomados que le ayuden a mejorar.

Si te parece que 5% es demasiado o no encuentras la forma de invertir este porcentaje en aprender, por favor no lo gastes por gastar, no estoy sugiriéndote esto para que lo sigas de una forma rígida, por el contrario, yo mismo no invierto el 5% de lo que gano en mi aprendizaje. Lo que intento decirte es que leer sobre el mundo de los negocios, la naturaleza humana y la psicología práctica te ayudará a ser mejor en lo que sea que decidas hacer y te ayudará a tener ventajas sobre tus competidores, pero si no disfrutas leyendo, si no eres capaz de enfocarte y aprender de esta forma que es práctica y económica, entonces destina una parte de lo que ganas para tomar cursos y diplomados que te den esa ventaja competitiva que de otra forma nunca conseguirás, para asistir a ferias y congresos, para tener acceso a plataformas y sistemas de información y para estar al día en el área en la que te enfoques.

¿Si lo que sabes te tiene donde hoy estás, como esperas entonces llegar más lejos si no te esfuerzas en saber más? Debes evitar a toda costa convertirte en ese socio mío del que te hablé la semana pasada, ese personaje que tiene 20 años en la industria pero que realmente tiene solo 1 año de experiencia repetido 20 veces.


“Los que aprenden heredarán la tierra, mientras que los que ya saben estarán bien equipados para vivir en un mundo que ya no existe.” Eric Hoffer.

Finalmente termino esta exposición con las palabras de Robert Greene, el autor del libro Mastery que te recomendé hace sólo unas líneas:


“El futuro será de aquellos que aprendan varias habilidades y tengan la capacidad de combinarlas de forma creativa. El futuro seguramente será desigual tal como el pasado, pero la desigualdad será entre aquellos que tienen conocimiento en varias disciplinas y son capaces de combinarlas; y aquellos que estarán abrumados por esta nueva realidad.”

Por leerme gracias, hasta la próxima.

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